To read this article in english press here.
No hay nación en la tierra que no haya
cometido errores, como tampoco habrá ninguna que no los vuelva a cometer. Ese
es el legado victorioso de nuestra estulticia, de nuestra racionalidad
irracional y de nuestro verbo verborreico hecho proverbio, y bla, bla, bla.
Increíblemente Abigail Fisher está en las noticias. Lo está por ser
víctima de un procedimiento discriminatorio racial. Acusa a la Universidad de
Texas de rechazarla por su raza. Esta chica de 22 años, de raza blanca, esperó
graduarse de otra universidad, para entablar esta demanda.
Algunos medios como Ebony y La Nación, hacen mención del tema con muy
poca ética periodística. En el caso de Ebony, mucho más agresivo y ferviente en
su odio, nos encontramos el siguiente titular «Acción Afirmativa contra Privilegios Blancos». En el caso de La Nación es mucho
más sutil «Corte
Suprema de EEUU acepta caso de Discriminación Positiva
en Universidad».
![]() |
| Profesores y Estudiantes protestando a favor de la Acción Afirmativa. |
Es de suponer
que ningún blanco debería irritarse por el titular de Ebony, ni siquiera por el
contenido racista de su artículo, simplemente porque no debería sentirse
ofendido por ser llamado blanco. No se que sucedería si una chica de tez blanca
y ojos azules, se apareciera en Harlem, con un pequeño cartel donde se leyera
«acción afirmativa contra privilegios negros».
El título de La
Nación introduce un nuevo concepto, digno de un perfecto ideario hitleriano,
«discriminación positiva». ¿Alguien podría explicar como es una discriminación racial podría ser positiva? La Nación pone en dudas, con una apatía
sorprendente, la demanda de esta chica que acusa a la Universidad de Texas de
aceptar a estudiantes de otros grupos raciales con menor rendimiento académico
que el de ella, porque esta universidad se adscribe al derecho de regir sus
admisiones por medio de cuotas raciales. A eso pretende llamarle discriminación positiva.
![]() |
| Abigail Fischer. Demandante contra la Universidad de Texas. |
Los Estados Unidos, como la mayoría de las naciones de este continente,
tiene un pasado histórico racista, en donde se pasó de la esclavitud a la
segregación racial. Gracias a los fundadores de la nación se abolió
definitivamente la esclavitud, y hubo otro momento en que nacieron movimientos
que defendían los derechos de los negros, y triunfaron. Todos estos pasos
positivos fortalecieron a los Estados Unidos, pero después llegó un tercer momento
en que se pasó a la revancha.
Ebony es capaz de decir que los blancos tienen privilegios, pero en ningún momento puede mencionarlos, mientras La Nación usa con mucha soltura el término «supuesto», porque todas las acusaciones de Abigail son supuestas.
Ebony es capaz de decir que los blancos tienen privilegios, pero en ningún momento puede mencionarlos, mientras La Nación usa con mucha soltura el término «supuesto», porque todas las acusaciones de Abigail son supuestas.
Ambos medios realizan hábiles maniobras para convertir el asunto en una
cuestión política y desviarla de su contexto humanista y social. La nación
llega a decir, en una parafrasea concluyente y sin conexión con todo lo
anterior, «El caso será examinado
durante el otoño boreal, poco antes de las elecciones presidenciales en las que
el presidente Barack Obama busca la reelección. El precandidato republicano a
la Casa Blanca Mitt Romney se opone a las cuotas en las instancias públicas».
¡Uf!, olvido decir «cuotas raciales».
![]() |
| Preguntas de naturaleza racial. Planilla de ingreso a la universdad. |
Es
posible que esta sea la primera vez en la historia en que un país intenta
solventar los errores de su pasado, cometiendo exactamente los mismos, pero
desde el otro lado del espejo. Quizás muchos se hayan acostumbrado ya a seleccionar
en una planilla de aplicación de cualquier índole, una casilla en donde se pregunta
la «raza». Nos podemos encontrar todos estos términos: «negro no hispano», «blanco no hispano» , «asiático no hispano», «hispano». Se trata de una ignorancia tal,
que llega al absurdo de considerar la hispanidad como una raza, en la cual
están incluidas todas las otras.
Como
cubano, me quedo con esta lección de la estupidez radicalista, de lo que no
debe ser permitido. Hoy Cuba es un país básicamente mestizo, donde existe una
minoría negra y una blanca. No podría imaginarme cupos raciales
discriminatorios contra los mestizos, a favor de blancos y negros.
En
esta ciudad de New York, el 16 de abril de 1983, en el diario Patria, José
Martí escribió.
Esa de
racista está siendo una palabra confusa y hay que ponerla en claro. El hombre
no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza o a otra: dígase hombre, y ya se dicen todos los
derechos. El negro, por negro, no es inferior ni superior a ningún otro
hombre; peca por redundante el blanco
que dice: "Mi raza"; peca por redundante el negro que dice: "Mi
raza". Todo lo que divide a los hombres, todo lo que especifica,
aparta o acorrala es un pecado contra la humanidad. ¿A qué blanco sensato le
ocurre envanecerse de ser blanco, y qué piensan los negros del blanco que se
envanece de serlo y cree que tiene derechos especiales por serlo? ¿Qué han de
pensar los blancos del negro que se envanece de su color? Insistir en las
divisiones de raza, en las diferencias de raza, de un pueblo naturalmente
dividido, es dificultar la ventura pública y la individual, que están en el
mayor acercamiento de los factores que han de vivir en común. Si se dice que en
el negro no hay culpa aborigen ni virus que lo inhabilite para desenvolver toda
su alma de hombre, se dice la verdad, y ha de decirse y demostrarse, porque la
injusticia de este mundo es mucha, y es mucha la ignorancia que pasa por
sabiduría, y aún hay quien crea de buena fe al negro incapaz de la inteligencia
y corazón del blanco; y si a esa defensa de la naturaleza se la llama racismo,
no importa que se la llame así, porque no es más que decoro natural y voz que
clama del pecho del hombre por la paz y la vida del país. Si se aleja de la
condición de esclavitud, no acusa inferioridad la raza esclava, puesto que los
galos blancos, de ojos azules y cabellos de oro, se vendieron como siervos, con
la argolla al cuello, en los mercados de Roma; eso es racismo bueno, porque es
pura justicia y ayuda a quitar prejuicios al blanco ignorante. Pero ahí acaba
el racismo justo, que es el derecho del negro a mantener y a probar que su
color no le priva de ninguna de las capacidades y derechos de la especie
humana.
Es imposible
construir una sociedad justa sembrando divisiones entre sus ciudadanos. El
estado debe garantizar la igualdad de derechos para todos. Hoy vemos que la
moda de ser progresista se va acercando a una nueva forma nazismo, a ultranza
de un mismo prejuicio, e intención segregacionista, en este caso por medio de
las razas.
Permitir esto,
mirar hacia el otro lado y pretender no haber estado allí, no nos exonerará.

















