martes, 7 de febrero de 2017

Reflexionando después de los insultos

Llevo meses pensando en como explicar a los lectores lo que está sucediendo en materia electoral en diferentes partes del mundo. Ha habido una evolución que no percibimos en un inicio, pero que pudo ser vaticinada. Lo que ha ocurrido es tan simple y extraño que nos cuesta trabajo aceptarlo, pero no os preocupéis, sin duda lo haremos. – No  nos quedará más remedio que verlo claramente -.

Nos habíamos acostumbrado a las direcciones políticas. Llevábamos años adaptándonos a las clasificaciones. De buenas a primeras perdemos la orientación. La brújula con que creíamos haber fijado nuestro destino, perdió la aguja. Nuestros mejores conceptos y valores sienten recelos. Nos vemos en un vado de incertidumbres ideológicas. Queremos ser los supuestos buenos, pero sentimos que ya no nos conviene, o que no seríamos tan buenos. Pero prefiero que usted vaya conmigo, no pretendo imponerle nada.

¿Cuantas veces en los últimos veinte años usted consultó un diccionario? Por supuesto, esa respuesta es para usted, para que piense como puede haber perdido el sentido de las palabras. Probablemente usted es un sujeto estadístico con tendencia a la media. Eso quiere decir que usted puede ser una representación de cómo se ha comportado el resto de las personas que le rodean. ¿Podría redactar una corta definición de tres de las siguientes acepciones ideológicas y (o) religiosas que más aborrezca? “fascismo, nacismo, comunismo, marxismo, izquierdismo, derechismo, centrismo, progresismo, cristianismo, islamismo, budismo, liberalismo, humanismo, feminismo, machismo, conservatismo, animalismo, anarquismo, socialismo, trotskismo, franquismo, fidelismo y ateísmo”. No, mejor no lo haga; no quiero robarle tanto de su tiempo, pero por favor piense. ¿A cuantas personas, de las que usted desprecia, ha insultado con una de esas acepciones sin que en realidad lo sean?

En España e Italia, facha (fascista) puede ser cualquier persona que caiga mal, o en su sentido contrario, progre (progresista). Si una señora no recoge la caquita de su perro, es facha, no cerda. Si tu vecino pone la música muy alto, es progre, no desconsiderado. En Alemania, nazi puede ser el señor que va en un Mercedes Ven, no un rico y una comunista la chica que se tiñe el pelo de morado, no es que le gusta ese color, - es que quiere molestar y llamar la atención -. Por ese camino terminaremos llamándole terrorista a toda aquella que lleve puesto una niqab, no musulmana. Resulta que es una actitud normal. En la época de mis padres solía llamarse maricón e hijo de puta a cualquiera, no importaba si le gustaban las mujeres o si su madre era una puritana. Con el tiempo ser maricón dejó de ser un insulto porque tuvimos amigos homosexuales a los que apreciábamos y puta aquella chica que nunca cobraba por disfrutar del sexo. Necesitábamos nuevas ofensas y recurrimos a las ideologías.

Desde luego que los viejos insultos no desaparecieron del todo, más bien cedieron terreno. Un buen día comenzamos a sentir vergüenza de no ser de izquierda, porque supuestamente está defendía los intereses de los trabajadores y de los humildes. Convertimos a los empresarios en bestias capitalistas que nos explotaban y que se enriquecían con nuestro esfuerzo; y los envidiábamos. Comenzamos a tolerar a los dictadores de izquierda y ha repudiar a los de derecha, olvidándonos de que todos eran dictadores. Nos convertimos en hipócritas cuando mirábamos solo en una dirección porque la otra estaba prohibida en nuestros complejos morales. También estaba el caso en que los izquierdistas no querían trabajar porque preferían vivir de las limosnas del Estado o que abortar podría convertirse en una rutina detestable, irresponsable e inhumana. Como quiera que pensáramos teníamos una razón para odiar al que estaba en la otra acera. Siempre hubo una cognición y la convertimos en palabras; en insultos que resumían una manera de pensar.

Dejamos de creer en las ideologías, porque o estábamos con los unos o con los otros; obligándonos a las alineaciones incómodas. Ya no podía darse el caso de chica atea, conservadora. No, porque si eras conservadora tenías que ser cristiana. Tampoco ya era posible separar la islamofobia de términos tales como nacismo, fascismo o ultraderechismo. Se hacía imposible despreciar el Islam por ciertas características, y a su vez no ser racista. La fusión de los conceptos nos llevó a un desastre sin precedentes, o estás en el grupo A o estás en el B.

Sin embargo, la vida siguió. Los problemas continuaron diversificándose, no se condensaron como lo hacían las diferentes tendencias del pensamiento. Nos encontramos entonces frente a la ambigüedad de una aglutinación de conceptos polarizados y un sinnúmero de problemas heterogéneos. No ocurrió en un día, pero llegó un momento en que las soluciones ya no estaban al alcance de las ideologías, puesto que cada ideología se adueñaba de un problema que no podía ser resuelto por la otra y viceversa. Se puso al ciudadano en el contexto de tener que escoger que problema resolver, dejando a un lado a otros que también eran de su interés. Las ideologías se adueñaban de unas preocupaciones y las patentaban para si mismas. Por ejemplo, la izquierda daba por sentado que el asunto de las garantías sociales de los homosexuales era de su estricta competencia, pero no prestaba atención a la agresión transcultural del Islam dentro de la sociedad, y todo a pesar de que el Islán trae consigo la intolerancia hacia la homosexualidad. Son fenómenos que unos negarán, pero que las personas observadoras no pasan por alto. Un ejemplo yuxtapuesto sería que la derecha se auto-asume garante de la seguridad e integridad  de las personas y de sus propiedades, pero sin embargo suele hacer recortes presupuestarios en los servicios sociales que son necesarios para esas mismas personas.

¿Que desea hoy un ciudadano común y corriente? Quiere su identidad y por eso su voto es identitario. Ese voto se nutre de los que están permanentemente frente al conflicto. ¿Y como se produce ese cambio tan radical en posturas políticas? En primer lugar deja de importar el calificativo. Deja de ser importante que te llamen comunista aunque no lo seas, deja de ser importante que te llamen nazi (o racista) aunque no lo seas, lo importante comienza a ser el conflicto. No se llega al límite de dejar que importe el que te llamen ciudadano de extrema-x, leyendo literatura de extrema-x. No, eso ocurre el día en que tu hija llega a casa llorando y te dice que le tocaron el culo y las tetas, porque iba vestida como una prostituta, - a los ojos de una mentalidad cultural diferente -. También te pasa el día en que te encuentras sin trabajo y llegas a las oficinas de la asistencia social y te encuentras a unos expertos en cobrar ayudas que vienen de otras partes del planeta, especialmente del norte de África y del Medio Oriente. Ellos ya llevan tiempo allí y se conocen todos. ¿Y tú? Tú el eterno último. Descubres que lo que vas a cobrar no te servirá de mucho y que será por muy poco tiempo. Descubres que esas personas no trabajarán nunca porque realmente les parece mejor no hacerlo; saben mejor que tú como enfrentar ese problema. Descubres que hay una hueste de trabajadores sociales matándose por ayudarlos a ellos; no a ti. Un día tienes que ir a urgencias con tu madre y descubres más cosas. Ahora te toca llenar un vademécum de doce páginas, de tantos colores como idiomas. Miras alrededor de ti y ahora lo entiendes, tú eres un extranjero. Allí están todas esas mujeres cubiertas con su nidqab cuidando con dudosa autoridad a sus primogénitos, los que ni siquiera la respetan por eso, porque son mujeres. No hace falta más. Votarás a quien te prometa hacer limpieza. Será así como la ideología o como quiera que se le llame, ya no pintará nada. Lo único que importará será el problema y aquel que te diga que va resolverlo tendrá tu voto; - expréselo como lo exprese -.

En fin, ahora vemos como iracundos desesperados se esmeran en llamar nazi a un negro o a un latino que le dio una oportunidad a Donald Trump. Han tenido más de cincuenta años para cambiar las cosas, pero la cagaron. A los votantes ya no les importa el calificativo que otros quieran ponerles. Vemos a un Wilders que apunta a ser el próximo presidente de Holanda. Él es de locución mucho más correcta que la de Trump, pero indiscutiblemente más radical. – Promete lo mismo y más -. Detrás viene Marie Le Pen.

Aquí quiero hacer un paréntesis. El pasado 5 de febrero de 2017, esta política dio un discurso en la ciudad de Lion, de cara a las elecciones. Fue un discurso claramente anti-islamización, antieuropeo y en todo caso nacionalista. Sin embargó, el titular del país fue “Le Pen promete defender a los franceses de la UE, los extranjeros y los musulmanes”. La palabra “extranjeros” fue una licencia literaria que se tomó el prestigioso periódico. Es así como nos llega el mensaje de: “eh, cuidado, si la votas eres xenófobo”. El asunto es que ya el efecto de la palabra se perdió por su uso indebido durante mucho tiempo y ahora lo que importa es lo que ella dice que va a resolver. Le Pen podría ser también la próxima presidenta de Francia.

Tenemos el caso de Alemania, en el que un partido (AFD) que surgió a finales del 2014, abiertamente anti-islam, ya es la tercera fuerza política del país y podría dar sorpresas en las próximas elecciones que se celebrarán en el 2017.  El partido liderado por Frauke Petry, es el único que está creciendo en Alemania, el único que continua robando votantes. En Dinamarca ya gobierna una coalición de derechas muy fuerte y consolidada, mientras que en el reino Unido ya tenemos una deserción irreversible respecto a una Europa que parece desvanecerse como unidad indisoluble. Alemania no podrá sostener por si sola a las economías más subsidiadas, así que lo más probable es que termine tirándole la toalla a la Unión Europea. Es una situación compleja y puede que hasta negativa, pero es un proceso que tiende a la irreversibilidad.

En mi opinión las grandes potencias van auto-aislarse para sobrevivir. Podría ser por poco tiempo, como ocurrió en los Estados Unidos al finalizar la Primera Guerra Mundial, pero también podría durar años, porque los contextos también han cambiado. La población del planeta ha aumentado y los problemas se han globalizado. Nada me hace pensar que si se diera ese proceso, sería por menos de diez años.


Entonces los lectores deben ir pensando en esta posibilidad. Lo que está ocurriendo en materia electoral, no es más que el preámbulo de un nuevo período aislacionista que puede durar más de una década y que rompería en pedazos el proceso de globalización que parecía imparable.

"Paz, comercio, y amistad honesta con todas las naciones, sin forjar alianzas con ninguna", Thomas Jefferson

viernes, 19 de febrero de 2016

Acerca del viaje de Barack Obama a Cuba

Con toda seguridad aquí faltará más de la mitad de la información necesaria para abordar con más claridad el asunto. Es extremadamente difícil imaginar todos los entresijos de la política, pero estoy seguro de que lograremos aproximarnos bastante en un par de aspectos.

Las elecciones del 8 de Noviembre de 2016 están a la vuelta de la esquina. Eso representa que muy pronto la legislatura del actual presidente terminará y vendrá una nueva. Es prematuro augurar si el próximo presidente será Demócrata o Republicano, verdaderamente difícil, pero cualquiera que sea el resultado a Obama le queda muy poco tiempo para concretizar lo que ya empezó. Pasada esa fecha, todo quedará en manos del que venga después. Su legado para los Estados Unidos quedará establecido de acuerdo a lo que él hizo en su momento y no a la condicionante de si otros continúan o no lo que él dejó sin terminar.

¡Terminar!; e aquí el dilema. En el mejor de los escenarios para Obama un demócrata llegaría a la Casa Blanca dispuesto a dar continuidad a sus proyectos.

El conocido Obamacare, ahora mismo parece un fiasco. Muchos de sus defensores iniciales se están mostrando reticentes a seguir dándole luz verde a este proyecto, que de alguna manera no ha resultado muy positivo para los estadounidenses. Obama cuenta con solo unos meses para resolver el acertijo de su programa de salud. Hillary Clinton trataría, más o menos, de seguir adelante con el mismo, incluso sabiendo que no funciona bien, pero Sanders irá mas lejos. Este último creará uno nuevo, a imagen y semejanza de las culturas nórticas, pero sin tener en cuenta que esos países poseen una economía subvencionada; a diferencia de los Estados unidos donde el país depende de lo que sea capaz de producir. Si llega un republicano, como parece muy posible, ese plan será rejected.


En materia de terrorismo y seguridad nacional, en el inicio de su presidencia, Obama se anotó varios puntos importantes, entre los cuales destaca el ajusticiamiento de Osama Bin Laden y la intervención neutralizante en varios atentados en territorio estadounidense. Pero tampoco las cosas le han salido perfectas en dicha materia. En su mandato nació la Republica Islámica, mucho más voraz y agresiva que su pariente cercano Alcaida. La seguridad de Europa ha estado al borde del abismo desde que Obama tomó el poder y esto, por supuesto, guarda una relación directa con la República Islámica. Tampoco fue capaz de evitar los atentados a los consulados de Bengasi y Estambul, ni la oleada de atentados a diplomáticos estadounidenses en el extranjero. Todo  esto se refuerza porque el presidente se ha mostrado decepcionantemente débil con los enemigos de los Estados Unidos e implacable con sus verdaderos aliados. Es como si una especie de síndrome de Estocolmo se hubiera apoderado de la Oficina Oval.

El pacto nuclear con Irán ha puesto los pelos de punta a los más entendidos en el tema. Dentro de los mismos demócratas hay quien cruza los dedos para que las cosas no salgan catastróficamente mal. Es muy probable que incluso Clinton, no Sanders, de marcha a atrás a ese desatino. Un Republicano daría prioridad número uno a la acción de deshacer esa apuesta de buena voluntad, que por demás, se trata de un gobierno que no oculta un odio visceral hacia los Estados Unidos.

Y la estrellita de estas políticas a medio hacer, no faltaba más, es Cuba. Es muy seguro que Obama creyera que siendo una paloma benevolente con los gobernantes de la Isla, las cosas cambiarían. Por supuesto, aquí se nota la vasta ignorancia en el tema cubano de cualquier estadounidense. Es sabido, yo lo sé, que al Washington Post y al New York Time (son ejemplos), le cuesta un pedazo del alma cada vez que se ven obligados a “blasfemar” sobre la política en la Isla. El tema de Cuba (al igual que el Palestino) está demasiado intervenido, no solo en USA, si no en el mundo entero. Es como si gozara de cierta inmunidad periodística donde el “periodismo militante” se atrinchera con más violencia. Esto daría para otro tema, así que lo cortamos aquí. Lo observable es que uno puede llegar a entender el porqué Obama se aferra a su ignorancia de suponer que una dinastía como la cubana va a conceder libertades a sus ciudadanos, lo cual terminaría por hacer débiles y excluibles a sus gobernantes.

Obama tiene prisa, el reloj va en su contra. Es demasiado evidente que el viaje a Cuba tiene la intención de hacer nuevas concesiones a cambio de tener algún resultado, un mínimo resultado, algo que justifique ese gran error. Si un demócrata llegara a la Casa Blanca, incluso Sanders, se va a encontrar con una papa caliente difícil de sostener; el segundo traspaso de la corona cubana está en camino. Si llega un Republicano, esa política será anulada radicalmente. Para colmo, hay dos cubanos republicanos con muchísimas posibilidades de sustituir a Obama. En ambos casos, la situación del gobierno de la Habana podría cambiar tanto, que podemos apostar por una cesantía real del gobierno castrista y todo su entorno. – Es lo que muchos cubanos exiliados murieron esperando –.

Barack Obama tiene prisa y Raúl Castro lo sabe.

Obama viaja a #Cuba (Subtitulado Español)
“Me reuniré con los miembros de la sociedad civil en Cuba, hombres y mujeres valientes que dan voz a las aspiraciones de esa sociedad” Barack Obama
Tomado de S+ on sábado, 20 de febrero de 2016


Mi opinión más arriesgada es que de momento el gobierno de la Isla lleva la voz cantante en todos los temas de la nueva relación con los Estados Unidos y que, por ello, los movimientos disidentes internos no van ha experimentar una mejoría de trato por parte del gobierno. Habría que esperar al 8 de diciembre de este año para hacer un diagnostico más certero. Lo que si es bastante evidente, es que Obama está mostrando sus primeros signos de desilusión y de desespero. De otra manera, dadas las circunstancias actuales, hubiera sido Raúl Castro quien viajara a Washington.


viernes, 8 de enero de 2016

Las alemanas son putas

Hay noticias que aunque traten de ocultarlas se abren paso por si mismas. Ya son 11 las ciudades alemanas que están reconociendo las múltiples denuncias de ataques sexuales por parte de musulmanes. También estuvieron ocultando que un porciento importante de los atacantes eran refugiados (hoy ya son 24 refugiados detenidos). La cantidad total de atacantes se ha convertido en Secreto de Estado y nos quedamos con la cifra recortada de los más de mil atacantes que se reportaron en Colonia y las 129 denuncias hechas de ataques sexuales, las que incluyen violaciones. Los videos obtenidos a través de las cámaras de seguridad de la Estación de trenes de Colonia se resisten a aparecer (es como si no existieran). Acabo de oír en la radio a un alemán indignado porque su alcalde dijo que había que darle atención sicológica a los hombres refugiados, por el trauma que representa para ellos ver mujeres que no se cubren lo suficiente. Ese hombre dijo: “Hay que entender también que ellos llegan y lo que ven es el equivalente a lo que para nosotros es ver mujeres desnudas paseándose por delante; no son de hierro y por eso hay que ayudarlos”. Y el absurdo sigue hasta que la alcaldesa de una ciudad como Colonia recomendó, en una conferencia de prensa, que las chicas tomen la distancia de un brazo para no provocar sexualmente a los musulmanes. Pero esto va a más, el periódico Spiegel está evitando hablar de la noticia con el argumento de que “eso ya pasó”, (por cierto ellos demoraron cinco días en decirlo). Una periodista de ese medio dijo, otra vez, que no se debe demonizar a los refugiados y terminó hablando solo de eso. Paralelamente, el mismo periódico tomó la medida de eliminar la sección de comentarios en todas las noticias que trataran ese asunto (no queremos escuchar tu opinión).

Lo que yo opino

Acorde a como se está manejando este tema por una gran cantidad de políticos, todo parece indicar que la única responsable de una violación es la misma chica que fue violada. Eso me recuerda, aunque no sea exactamente lo mismo, lo que ocurre en la mayoría de los países musulmanes donde la chica violada termina en la cárcel o lapidada. Es decir, si existe una agenda política islámica respecto a Occidente y este es uno de sus objetivos, van lográndolo.

En el Islam, aunque traten de adornarlo con la frasecilla “cuidar más a la mujer”, el menosprecio por ellas es evidente y tienen muy bien determinados cuales son sus roles en la sociedad. La fuerza masculina puede ser empleada contra ellas y ellas deben someterse. Para entender bien este concepto sin volver a caer en suras y hadiches, veamos la versión gráfica que es mucho más explicita. En el 2014 la hermandad musulmana violó sistemáticamente en Egipto a más de mil mujeres que se oponían a la implantación estricta de la Ley Sharia, solo dos hombres fueron condenados con penas leves por estos actosLo cierto es que estas violaciones no constituyen grandes delitos en estos países.

El viejo proverbio de: “allí donde fuereis haced lo que viereis” pertenece a nuestra cultura, no a la de ellos, así que no hay porque esperar que ocurra ese milagro que se denomina “integración”.

Los que tratamos estos temas sin hipocresías, sin el atajo de las correcciones de las palabras, somos atacados y calificados como racistas, lo cual constituye un error de concepto, porque los musulmanes no tienen una raza en concreto. En Alemania el peor insulto qué existe es el de racista, porque remueve la vergüenza de un pasado nazi. Pienso que no está de más recordar que la ideología nazi era un grupo de anotaciones pseudocientíficas relacionadas con las razas. Se decía que la raza aria era superior a todas las razas y que esta estaba destinada a gobernar el mundo. Tal disparate lo conocemos muy bien hoy, pero en aquella época fue el perfecto aliado del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (abreviado en alemán: nazi) y supongo que ya no sea necesario aclarar lo que representó este movimiento político para el mundo. De manera que el insulto correcto sería “islamófobo”, pero siempre resulta más agresivo “racista”, y en su defecto “nazi”. Algo muy parecido ocurre en España con la palabra facha (de fascista), al punto que la gente ha olvidado lo que es realmente ser un facha y los verdaderos fascistas terminan usando la palabra para agredir a los que no lo son.

¿Qué sucede con el complejo alemán, ese miedo a que se les llame nazi? Pues estamos viendo el resultado, una tolerancia artificiosa. Los alemanes saben que algo no está yendo bien es su país, pero les da pudor expresarlo. Sin embargo, cuando les dan la opción del anonimato, como esa sección anulada de comentarios en el Spiegel, se desatan todo tipo de declaraciones, desde las más ecuánimes y bien fundamentadas hasta las más efusivas y desequilibradas. Es como si estuvieran presos dentro de una identificación. En algún momento perderán el complejo y cuando alguien les grite racista desde la otra acera, ellos responderán, nazi no, anti-Islam. Y tiene que ser así porque en el asunto les van sus tradiciones, sus conquistas sociales, la dignidad de sus mujeres y les va mucho más, les va Alemania.

Más haya del intento de lavar una imagen de malas decisiones por parte del gobierno y teniendo en cuenta que hay varias menores de edad violadas, se me hace difícil imaginar como van a resolver la parte legal de este asunto. Ahora mismo, hay divisiones dentro del partido Cristiano Demócrata donde milita Ángela Merckel, pero nadie se está planteando su dimisión. Supongo que esto viene siendo algo así como una muerte política sin occiso, puesto que muy pocos la apoyan, pero solo dos o tres son los que la atacan. –Nadie quiere ponerle el cascabel al gato -. 

Por lo pronto, se aprecia una intención clara de matar a la noticia, pero a todas luces esta noticia se reforzará con otras que irán llegando después. Mi esposa me recordó que “estamos en invierno y que las chicas andan muy bien abrigadas. ¿Qué va a suceder en el verano cuando las jovencitas salgan a lucir sus piernas torneadas? ¿La alcaldesa de Colonia les dará una lección de cómo han de vestirse para no provocar a los chicos musulmanes? ¿Y si esto es así, que vendría después?

Los Carnavales de Alemania están a la puerta de la esquina; son en Febrero. En Colonia, donde tradicionalmente los carnavales siempre  alcanzan el clímax máximo del erotismo, ya tienen listos sus calendarios, Women's Carnival Day (Weiberfastnacht): 4th February, Rose Monday (Rosenmontag): 8th February, Ash Wednesday (Aschermittwoch): 10th February. La pregunta adelantada es si podrán celebrarlo de la misma manera que lo han hecho siempre. ¿Tendrán que disfrazarse todas de mujeres musulmanas?

Si me animé a escribir sobre este tema, es porque estoy seguro de que el asunto no se queda aquí. Esto continuará de la misma manera en que seguirán habiendo atentados en París. Los políticos tarde o temprano tendrán que hacer lo que debieron hacer mucho antes. Lástima que se demoren tanto, pero aun así lo harán. Y si estos no lo hacen, lo harán otros. ¿Qué es lo que tienen que hacer?, preguntas tú.  Yo pienso que crear leyes muy duras contra aquellos que no acepten las libertades de la sociedad que les acoge. ¿Qué les parece la pérdida de ciudadanía en los casos que lo requieran y la deportación inmediata?


A una buena amiga solo le podría recordar aquello de: “Uuuh, que viene el lobo”.