lunes, 14 de julio de 2014

La doble moral en el asunto Palestino-Israelí

Acabo de leer el artículo de Eduardo Galeano “Gaza” y por costumbre o por cansancio, ya no me ha sorprendido el que no haya criticado los ataques de HAMAS a Israel. Si alguno de los lectores piensa que de alguna manera yo justifico la muerte de civiles inocentes, por favor borre eso de su mente. Para mí los niños palestinos son importantes al igual que los de Israel.



Si analizamos la historia de Israel desde sus primeros días, después de la segunda Guerra Mundial vemos como ha sido víctima de ataques constantes que los fue fortaleciendo al pasar el tiempo. En un inicio eran muy débiles, pero poco a poco fueron convirtiendo el desierto en tierra fértil y crearon su propia industria. Esto es de entender, puesto que allí llegaron de Europa todo tipo de profesionales como ingenieros, artistas y científicos de las más diversas ramas. Estaban muy preparados intelectualmente, solo les hacía falta un lugar donde hacer crecer sus conocimientos.

Israel fue la solución Soviética en un inicio, que Inglaterra heredó en cuanto a su gestión. El antisemitismo seguía existiendo en toda Europa y todo a pesar de que la Alemania nazi estaba derrotada. Por otra parte la creación de un estado para los judíos parecía viable (nadie los tendría cerca y ademas parecía humano). Lo cierto es que fuera acertada o no aquella idea de los europeos ganadores de la Segunda Guerra Mundial, los judíos iban llegando a la región y besaban la tierra de sus antepasados. Estos se acrecentaban y la maleza que tocaban florecía. Iba a ser difícil echarlos de allí.

Inmediatamente, cuando en 1948 Israel es declarado por las Naciones Unidas un estado soberano. Egipto, Siria, Irak, Jordania y el Líbano lo invaden. Es así como comienza la nueva historia militar y contemporánea del Estado Judío. En aquellos tiempos los ataques a Israel eran desproporcionados y los judíos apenas podían defenderse. Cualquier historiador serio, que revise cada acción militar del Estado de Israel comprobará que este nunca ha atacado primero, siempre ha actuado en legítima defensa.

Israel iba a sobrevivir. En aquellos inicios palestina no existía como estado. «Busque en los mapas de la época y comprobará lo que estoy diciendo». Los palestinos existían como pueblo nómada que pastoreaba ovejas, y es hasta curioso, porque en aquellos tiempos eran la peste para los libaneses que constantemente los echaban de sus fronteras. Solo cuando Israel nace como Estado, los palestinos comenzaron a tener una importancia como pueblo.

Mucho antes, desde 1844, los judíos ya constituían la población en número más importante de la región. Cuando en mayo de 1948 el último soldado británico abandonó ese territorio, las comunidades árabes y judías tuvieron sus primeros enfrentamientos. Antes del estado de Israel, Palestina no era ni mas ni menos que una colonia británica.

En los años posteriores los colonos judíos fueron acentándose en las tierras deshabitadas para cultivarlas y hacerlas productivas. Ese fue el error que los gobiernos israelíes no debieron permitir, pero de ninguna manera justifica  los asesinatos de los colonos judíos. No era posible la convivencia pacifica así que la división inicial del Estado de Israel y el Palestino se fue modificando en la medida en que los ataques se sucedían.

Lo ideal hubiera sido la integración de ambos pueblos en una sola nación, pero desde Libia se alentaba el odio contra los judíos y el resto de la comunidad árabe animaba a los palestinos en una lucha sin tregua contra los judíos.

Nuevos ataques desde palestina (desde la franja de Gaza y desde las alturas del Golán) ocurrían y como consecuencia ahí estaban las nuevas respuestas judías.  Israel crecía y se hacía poderosa. Por tal razón las respuestas se hicieron cada vez más desproporcionadas.

Hay varias tendencias humanas a la hora de valorar un conflicto. Una es la de pasar por alto la «causa» y centrarse en el «efecto»; lo que es más visible o se ve de inmediato. Otra es la de sentir lástima por el más débil. Esto se aprecia muy bien en el deporte, cuando ambos equipos son ajenos al espectador este se solidariza mucho más con el que le parece débil. En la política ocurre exactamente lo mismo.



Sin embargo, si nos detenemos a pensar fríamente, respecto al nuevo conflicto, donde HAMAS ha comenzado lanzando cohetes al territorio israelí, causando muertos y terror en la población judía, surgen las siguientes preguntas.

1- ¿HAMAS no había previsto que Israel respondería de esta manera? (No es la primera vez que ocurre y además Israel responde exactamente igual).
2- ¿Esta organización aprecia realmente la vida de los suyos? 
3- ¿Por qué las autoridades palestinas permiten la existencia de HAMAS y las otras organizaciones terroristas que atentan contra el estado de Israel?
4- ¿Realmente las autoridades palestinas desean la paz con Israel?


Menudo detalle se le ha olvidado citar a Eduardo Galeano. Muy conmovedora la foto que pone en su artículo, pero yo podría hacer un tanto de lo mismo y a nadie le importaría. ¿Por qué? Simplemente porque también en el otro lado de la trinchera la vida de un judío no vale nada. Simplemente Israel es más fuerte, pero si la fuerza estuviera invertida, veríamos como la mayoría de las bajas se encontraría en la parte del Estado Judío. Entonces los que lo leen, mirarían apurados hacia el otro lado como lo han estado haciendo con Cuba y con Venezuela.


Dice Galeano: «Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas» Perdona que me ría, pero es que esto es para alfombrita en el suelo. ¡Oh, pobresitos los terroristas de HAMAS! 

Pero lo que más escandaliza es el cinismo con que el periodista uruguayo dice: «Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas». Por favor Galeano, no uses el término «semita» a conveniencia, para exprimirlo desde un punto de vista extrictamente racial. Yo no puedo hablar por todos los palestinos, pero tu tampoco tienes ese derecho. En cualquier caso, ve a una escuela de niños en Palestina y comprueba como hay una asignatura que incluye en su programa una historia muy tergiversada del pueblo judío, como luchar contra los judios, en otras palabras Galeano, como ser un buen antisemita (antijudio). Es más, ni siquiera hace falta eso, mira un programa de televisión de Palestina, eso sería arto-suficiente. 


Pero por último Galeano, olvídate de todo lo anterior y dime como fue que se te olvidó el insignificante detalle de que HAMAS, una vez más, fue quien volvió a romper el silencio del aire.

Emplazo a Galeano a responder estas preguntas (Sin rodeos ni balbuceos).



lunes, 12 de mayo de 2014

El gen insertado del nacismo

(respondiéndole a Sol)

- No somos más que la costilla de un réptil imaginándonos que hemos evolucionado -.

Me parece que sería un desperdicio de tiempo intentar explicar en un artículo lo que fue el nacismo alemán. Sobran los autores que han tratado el tema y si les apetece la versión corta, ahí está Wikipedia. Más bien intentaré poner en entredicho el título de este articulo, remitido de forma indirecta por una amiga.

La idea de que el nacismo es una propiedad genética de los alemanes es tan generalizada que no deja de sorprenderme. Paradójicamente, si quieres insultar a un alemán normalito, de esos que andan de turistas por el mundo, prueba a decirle «nací». Eso si, no me culpes de las consecuencias, el riesgo lo asumes tú.

Si existe un pueblo que todavía tiene la marca de lo que ocurrió entre 1933 y 1947 es el alemán, aunque supongo que, como todos, en algún momento también lo olvidarán. - El riesgo de repetir los errores de la historia, siempre lo digo, es una realidad insorteable -. Estos y otros muchos argumentos los leí recientemente en el borrador del libro de un amigo que muy pronto publicará (en una especie de corolario de temas interesantes). Sin embargo, creo que es necesario que haga un repaso corto de las causas que permitieron el surgimiento del nacismo, que en realidad ya existía como corriente ideológica desde 1920.

Alemania, en 1919 era el perfecto derrotado de la Primera Guerra Mundial. Por aquella época, al no haber ocurrido aun una Segunda Guerra Mundial, se referían al acontecimiento como la Guerra Mundial, sin el prefijo de «Primera». Hitler, en su libro «Mi Lucha», constantemente habla del tema de aquella guerra, en la cual participó como soldado en el frente holandés. La bibliografía de este fenómeno humano no está muy  aclarada, pero sabemos un par de cosas que al día de hoy son verificables.

  • La infancia de Hitler, a pesar de sus esfuerzos en escribir todo lo contrario en su libro, fue traumática. Su padre y su madre eran primos, pero el primero llevaba a cuestas un aparente y entrometido recuerdo de su matrimonio anterior, lo que convertía a Adolfo en un miembro de importancia secundaria. (No existen constancias del maltrato físico que dicen que su padre le infringió).
  • Alemania tenía que pagar a los vencedores de la Guerra Mundial, gracias al Tratado de Versalles de 1919, un tributo económico que repercutía en su producción de una manera muy negativa. Este impuesto de Paz gravaba más la situación de Alemania y Austria, devastadas por la guerra (recordemos que Hitler era austriaco y no alemán).
  • Para empeorar la situación, en 1929, sobrevino la gran crisis, apodada como El Jueves Negro, en referencia el desplome de la bolsa neoyorkina del jueves, 24 de Octubre de 1929. El mundo sucumbía de hambre, pero Alemania se lo sentía más. Los muertos por inanición podían recogerse en las calles del Múnich de 1922, en la Hitler hacía su vida.
Para los intelectuales más ilustres, la aristocracia y los políticos  alemanes, la derrota representaba una humillación imperdonable, pero para los ciudadanos de a pie era dolorosamente perceptible, como un hueco en el estomago que no se podía tapar con la mano. No era de extrañar que todo aquello constituyera el caldo de cultivo para que surgieran las ideologías más enrarecidas del siglo XX. Recordemos que, unos años antes, en la región alemana de Renania del siglo anterior, ya había surgido otra de las ideologías más terribles que experimentarían los habitantes de este planeta, el Comunismo; una corriente de pensamientos que no ocultaba su intención de ser excluyente y de promover la lucha de clases.

En ese mundo se desenvolvían los europeos de principios del siglo XX. Era muy normal aborrecer a los judíos, «tan particulares y solidarios con los suyos». Increíblemente, muchos de los creadores de la ideología racial fueron científicos de probada ascendencia judía. Estos se valieron de los Darwinistas sociales alemanes del siglo XIX, que analizaron a los humanos como grupos raciales diferenciados, no solo morfológicamente sino evolutivamente. Era prevalente la intención de que unas razas se impusieran a otras, validando a su vez el principio de la pureza racial como una manera de preservar el «espacio y la cultura alemana». Al igual que las especies se adaptan, se desplazan y se imponen, los humanos, dígase la raza elegida por su fortaleza e inteligencia, los alemanes tenían la obligación biológica de someter a las inferiores.

Pero hagamos un paréntesis y regresemos al monstruo. El joven Hitler, pintor frustrado (maldigo hoy a aquellos profesores de arte que no le dieron una oportunidad), llegó a convivir con la indigencia y tuvo que sobrevivir en las gélidas calles vieneses de su juventud. Se convirtió en un sindicalista inadaptado, que masticó su odio contra los eslavos que emigraban y desplazaban laboralmente a los austriacos. Valga decir que los eslavos mayoritariamente también eran judíos. Cuando regresó de la guerra, dado de baja por una herida, pero con la Cruz de Hierro colgando del pecho, se encontró con un país derrotado en todos los términos. Recordemos también que el pensamiento de Hitler no era exclusivo de él, más bien era el eco de las calles de Múnich. La vida lo llevó, primero, a ser el espía policial del Partido Obrero Nacionalista Alemán. Más tarde, gracias a su personalidad convulsiva y dominante, llegó a ser el líder, no sin la ayuda de colaboradores que no imaginaron jamás hasta donde llegaría. Los colaboradores posteriores fueron no menos siniestros que él, pero el austriaco tenía una personalidad atractiva para la época, sobre todo por sus gesticulaciones violentas al hablar.

La mesa del desastre estaba servida. A continuación enumero los platos:

  1. Profunda crisis económica.
  2. Odio generalizado hacia los judíos.
  3. Desprecio popular a los ganadores de la Guerra Mundial.
  4. Un líder atractivo emocionalmente, con ansías de poder y con suficiente empuje para alcanzarlo.
¿Por que nace el nacismo?

Voy  a ser  muy coloquial con esto porque ya quiero ir terminando.

Cuando hay problemas que afectan a la gente y los gobiernos son incapaces de dar las soluciones apropiadas a dichos problemas, las ideas más retorcidas, baratas y complejas, tienen una oportunidad. Desgraciadamente, en 1932 los gobiernos fuertes, como la dictadura Comunista de la URSS, el Gobierno Imperial japonés y el Fascismo italiano, se convirtieron en respuestas dictatoriales y por ende antidemocráticas, pero capaces de restablecer el orden social. Es decir, las dictaduras no tenían tan mala fama, al menos en el sentido de devolverle a la sociedad una dirección continuada y segura.

Hoy los alemanes estudian la Segunda Guerra Mundial en el desayuno, y hasta no es muy lisito sentir orgullo nacional. ¿El resto del mundo se comporta igual? Miren a su alrededor. Lléguense a Barcelona, Bilbao, Caracas, la Habana, y sobre todo a Pion Yang. Incluso en cualquier ciudad estadounidense podría sentirse de alguna manera.



El nacismo puede surgir de las maneras más inimaginables. ¡Vamos! ¿que les podría decir?

En el Harlem neoyorkino yo llegué a experimentar una especie de nacismo afroamericano. Allí, nostálgicos de las Panteras Negras hablaban de un nuevo orden social en donde los blancos pagarían por los crímenes de sus antepasados. En Cuba el hombre nuevo, en Corea el hombre del futuro y ahora parece que en Venezuela surgierá el hombre del mañana.

Por supuesto, en estos tiempos la ideología racial pierde su sentido, pero siempre prevalecerán los elementos distintivos entre unos seres humanos y otros. Es pan comido. Se hace creer que un grupo está destinado a prevalecer sobre otro. - Basta con hacernos sentir diferentes, pertenecientes a algo, para que terminemos creyéndolo -. 

jueves, 8 de mayo de 2014

A Orlando, sobre Yadira Escobar

De alguna manera estoy molesto con Orlando Luis Pardo, pero supongo que él no sea consciente del porqué. Él, disidente escritor y fotógrafo cubano, muy apreciado por muchos exiliados cubanos y por mí, parece sentir una especie de fascinación repulsiva hacia Yadira Escobar. El término “repulsiva” no se refiere a mi repulsión, sino a la de él mismo hacia ella. (era oportuno aclararlo)

La vida me ha demostrado que el mayor desprecio que puede experimentar un adversario, sea cual sea, es ser ignorado; ignorarlo plena e intelectualmente.

¿Qué es ignorar plena e intelectualmente?

Es una respuesta demasiado precisa en su propio término para no entenderla a la primera, pero prefiero regocijarme en el intento, explicándola a continuación:

Es asesinar con el silencio, mirar directo a los ojos y sentir tristeza por el odio, es sonreír cuando dice una estupidez, para recordar la pobreza de un tal razonamiento. Es como decir: «yo sé que eres un@ imbécil, puedes engañar a todos, pero no a mí. Algo así.

Yadira Escobar tiene una causa y un objetivo. Ella está consciente de cuando miente. Orlando, no está confundida. Una vez oí al esbirro “intelectual” y sangrón Iroel Sanchez, aceptar con cinismo que «no se trataba de decir la “verdad”, si no “nuestra verdad”», describiéndola en la mímica literaria de «nos empujan hacia aquí y nosotros hacia allá». Lo saben Orlando, ellos saben cuando mienten y andan buscando una forma de hacer llegar su mensaje a cualquier precio.

¿Por qué te empeñas en hacerle un close-up? ¡Hay tantos Blogs con información histórica, verídica y comprobable en la red que no gozan de esos privilegios que tú le das a ella. Ya yo no te estoy pidiendo nada, créeme, si fuera así no te dijera lo siguiente porque yo tengo unos principios profundos e íntimos que nunca traiciono. Mi Blog nadie lo conoce (tengo una media de doce visitas por semana). Orlando, estás trabajando para tu enemigo.

Me permito aconsejarte porque soy unos años mayor que tú. A los pigmeos anodinos que se esmeran en parecer masais, desnúdalos; muestra sus interioridades. Eso no se logra en un perecedero post en Facebook, se hace un artículo de investigación, descubriendo las mentiras y demostrando que no es un asunto de opinión, si no de información objetiva. Si no deseas hacerlo, porque yo sé que eso lleva mucho más trabajo y tiempo, pienso que deberías hacer como que no existe.

(Confieso que la foto de Yadira fue escogida con la misma mala intención que ella escoge las de sus bestias)

Con respeto y admiración,


Robert.

viernes, 21 de marzo de 2014

Un viaje en el tiempo


(sobre Venezuela)

Era domingo, lo recuerdo muy bien. Para ser más preciso voy a referirme a la noche del 29 de septiembre de 1991. El cómo estuve allí sería muy largo de contar. Siempre he creído que este pasaje merecería más de letras, oraciones y párrafos, pero termino  utilizándolo como un ejemplo para enfatizar alguna historia que desee contar.  Se trataba de la casa del embajador de España en Cuba, un lugar al que personas como yo les hubiera sido imposible visitar en circunstancias normales. Lo cierto es que estaba, nada más y nada menos como un invitado más.

Me sopreprendo yo mismo por la cantidad de recuerdos que han sobrevivido en mi mente de aquellos ciento veinte minutos. Aquella mansión indescriptible, como un idelio soñado y hecho relidad por uno de esos artistas que llaman arquitectos. Mi madre que estaba conmigo, o yo con ella, debería contactar con don Amárelo de Castro, el secretario del Presidente de la Xunta de Galicia, es decir, con el secretario de don José Manuel Fraga Iribarne.

El embajador daba una recepción en su casa para despedir a don Fraga, que había ido a Cuba en representación de los empresarios gallegos para establecer vínculos con la nueva apertura económica que el gobierno cubano estaba divulgando. Para mi madre era la oportunidad ideal para contactar con don Amárelo de Castro, quien debería ayudarla a salir de Cuba, por ser ella española y encontrarse retenida en la Isla en contra de su voluntad. Pero no se preocupen, eso es otra historia.

Lo importante, insisto, es que yo estaba allí. Cuando ya pensábamos marcharnos, después que mi madre contactó con la persona indicada, ocurrió algo que nos paralizó a todos; El Comandante acababa de llegar.

Un operativo impresionante de guardaespaldas irrumpió en la casa del embajador y todos dijeron: «¡llegó Fidel!». Fui arrastrado desde los jardines hasta uno de los salones por una muchedumbre entusiasmada por verlo. El líder había llegado y la corte se desesperaba por reverenciarse; como es debido. No sé como terminé acorralado detrás de un piano de cola, apretujado por dos señoras mayores, cada una con un par de tetas enormes que amenazaban mi cara. No recuerdo a que parte de aquel salón fue a parar mi mamá, pero ella también lo vio. El Comandante paso frente a mí, a la distancia de un piano. Yo tan joven, tan insolente y rebelde, no pude evitar pensar que había tenido al canalla tan cerca, que me hubiera sido imposible errar el tiro. Todos mis pensamientos fueron fulminados cuando una de las pechugonas dijo: «¡Pero, que hombre más lindo!».

No lo entendí entonces, y todavía hoy no lo entiendo.

El 20 de Marzo de 2014, ayer, pasó algo que tampoco entendí y  ahora me cuestino si en lo que me queda de vida tendré la capacidad que me conduzca definitivamente a ese umbral de las comprenciones imposibles. Claro, ahora vivo en la era de las comunicaciones, la de las redes sociales. El mundo pasa frente uno, hasta que casi puedes tocarlo en el frío deshumanizante  de la pantalla de un ordenador. Por supuesto, me refiero a Facebook. Ese lugar en el que te enteras de todo, o casi todo, antes de que sea noticia.

Una de mis amigas virtuales, de esas que nunca he visto, que nunca me ha visto, exactamente del tipo que esta ahí y que tiene algo interesante por lo que decides dejarla por un tiempo, y después más tiempo, hasta que un día dejas de verla aunque esté ahí, plasmó algo que suscitó mi atención. Era otro Comandante.

Su silueta y una de las manos señalando el cielo, quizás al futuro. Puede que ecuestre, pero si gigante, o como le llaman ellos, El Comandante Eterno. ¡Exacto!, me refería a Hugo Chávez. Yo suelo pasar de esas cosas, no solo porque el tema venezolano me duele, casi me martiriza, si no por algo más. Yo detesto profundamente el culto a la personalidad.

Endiosar hombres es una costumbre ignorante, pero ha estado presente en la historia de la humanidad y a definido, muchísimas veces, su destino. Reyes endiosados arrastraron a pueblos enteros a las guerras que los destruyeron. Sembraron el odio, dividieron naciones, pero fueron seguidos y amados ciegamente por sus adeptos. Napoleón Bonaparte, hombre pequeño con complejos de grandeza, arrastró a sus ejércitos, que lo veneraban, hasta un abismo en el que Francia tuvo que humillarse. A Hitler también lo amaban. Las mujeres suspiraban cuando lo veían y muchas se desmayaban. Aquel bigote ridículo que le engurruñaba la boca, la mota de pelo cubriéndole la frente, los discursos violentos, pero sobre todo compulsivos, ¿y ellas?, ellas muriéndose por él.

Pero, si es interesante que otros amen a estas «cosas vivas», más sugestivo se me presenta el que otros amen a estas «cosas muertas».

Hugo Chávez ha muerto físicamente, eso es un hecho. Que lo sigan amando entra en el terreno de las aflicciones emocionales. Se pueden amar las ideas, el recuerdo o lo que este representa, ¿pero amar el cuerpo del muerto en sí? No lo sé. Tal vez cuando aún se conserva, cuando han pasado unos minutos después de la muerte. Puede que no me moleste aquel beso con que el Romeo de los Montesco humedeció los labios de su Julieta, la de los Capuletos. Y todavía sigue pareciéndome una imagen necrófila.

¿Qué les parece, si de pronto, debajo de aquella imagen que les comenté antes, la del Comandante Eterno, van apareciendo los siguientes mensajes?

«que bello, que hermoso, mi amado, me hiciste falta, te extraño»

Y esta es la mejor:

«me causa dos sentimientos y…, porque ya no estás».

Entonces te preguntas: ¿cuál es el otro?

Y yo, con esta imaginación perversa que me permite escribir abominaciones, las veo. Todas disputándose un ataúd, el muerto tirado en el suelo, o dispersado. Se le nota enjuto y los huesos desordenados e inubicables, y ellas subiéndose las faldas dispuestas a conquistar el orgasmo que nunca tuvieron.

Me horrorizo y no puedo pasarlo por alto. Es inevitable que les escriba, y lo hago. Aunque sea difícil creerlo, no quiero herirlos, solo prevenirles, pero es importante que les diga lo irracional que me parece lo que estoy viendo. Me libero.

« Dios mío. Dan miedo. El país dividido en dos, desangrándose, mientras ustedes tienen nostalgias de un muerto»

Dije «nostalgias» para cuidar mis palabras. Inmediatamente comenzaron los insultos, pero lo interesante es la forma en que lo hicieron. La cultura del odio nació de la nada. No habían comprendido. En ese momento lo entendí. No hablaba con hombres y mujeres, más bien con creyentes y creyentas. Acababa de profanar al Dios del sexo y mitológico de su ideología. ¿Ideología?

La lista de intentos de ofensa, supongo que puedan imaginarla. Yo propongo sintetizarla de la manera menos vulgar que sea posible.

Pagado
Mercenario
Terrorista
Imbécil
Estúpido
Agente de la CIA
Homosexual (homofobia patente)

….entre otros

Reconozco que no me lo dijeron exactamente así, pero si realmente desean divertirse, podrán leerlo con exactitud textual, y muy gráfica, al final de este artículo.

Quisiera concluir explicándoles el porqué de el título: «Un viaje en el tiempo»

Decidí llamarlo así por una razón muy simple, hay un desfasaje en el tiempo respecto al modelo que han escogido los que se autodenominan chavistas,  un desliz respecto a la época que están viviendo.

Toda esta manera de actuar, agresiva, viendo imperialismo por todas partes, agentes de la CIA, pagados del imperio, incluso la animadversión hacia los homosexuales al considerar la «palabra» un insulto, la vulgaridad barriobajera, gritar (escribir con mayúsculas), todo eso es un pasado en un país como Cuba, el modelo que supuestamente siguen. Si bien seguimos teniendo una dictadura, los cubanos han evolucionado desde aquellos 70. Incluso hemos visto a un Raúl congraciándose con la comunidad cubana de Miami, protegiendo el aire tibio que llega con las remesas, de los que otrora, ellos mismos, llamaron una vez traidores.

Ellos, los apologistas de la ideología post mórtem chávez, me permitieron viajar a los 70, a los 80 y a los 90 de una Cuba, que para mí era pasado.

(Todo fue posteado en un lugar público, en respuestas dirigidas a mi persona)

Sin más, este singular recuerdo de Facebook:


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