martes, 14 de julio de 2015

¿Cómo entender la crisis griega desde una perspectiva real y sin adornos políticos, y - también facilito -?


 - también facilito - (plagiando el gancho que usan muchos para hacer creíble su opinión personal)

Después de leer uno de los tantos artículos basura que abundan en la red, donde por fortuna todos pueden decir algo y donde por desgracia algunos de los que lo hacen carecen de la más mínima ética profesional, decidí escribir sobre el tema.

Grecia entró en la Unión Europea (UE) en 1985. En esta época no existía una moneda como el euro, tan solo se trata de un intento por crear algo parecido a lo que ya tenían los británicos con las ex colonias; una especie de Commonwealth. El objetivo era abrir las fronteras entre naciones del hemisferio para favorecer el turismo y el comercio de la región. Es bueno aclarar que en aquella época, aun existía el llamado Bloque del Este (BE) que mantenía una postura de distanciamiento con lo que se conocía como la Europa Oriental, la que encabezaba la idea de la UE. Sin embargo, la UE no tenía en si misma un proyecto político encaminado a formar parte de la guerra fría, puesto que varias naciones de la misma, tenían gobiernos con ideologías enfrentadas a otros de la zona. Es decir que la UE, tenía un proyecto estrictamente económico, pero no político.

Por supuesto, la caída del muro de Berlín en 1989, dio paso al fin de la Guerra Fría y con este suceso muchos países del BE comenzaron aspirar a ser parte de la UE. Lo importante en este aspecto es que ya Grecia llevaba cinco años formando parte de la UE.

La moneda única, el euro, ya era un sueño que manejaban los primeros miembros de la Unión. El razonamiento era sencillo. Si una moneda significaba la fuerza del volumen económico de una nación en particular. Entonces la unión de todos esos volúmenes económicos en una sola moneda sería representado por una moneda mucho más fuerte. Y así fue. El Euro al nacer fue una moneda mucho más fuerte que las de cualquiera de las anteriores, las que representaban a las diferentes naciones. El Euro, era de inmediato la moneda alternativa al dólar. Por si sola valía más que el marco alemán, que el dracma griego, o la peseta española, por citar solo tres ejemplos.

Lo que muchos evitan mencionar es que para entrar en la moneda única, los economistas de la Unión se percataron que algunas economías no estaban preparadas para responder con la misma fuerza al euro. ¿Cómo explicar esto - facilito - ?

Recordarán el razonamiento sencillo de que la fuerza de una moneda está en el volumen económico de la nación que representa (industria, exportaciones, infraestructuras, respaldo en oro, instituciones científicas, comerciales, educacionales, e incluso la riqueza intelectual y científica de la nación). Todo eso está representado en la moneda. Pues imaginemos un caso hipotético, e imposible en realidad, pero que servirá para comprender algunos disparates.

Si una nación tuviera el poder de decir que su moneda vale mucho más de lo que realmente vale, y el resto de las naciones le creyeran, sucedería lo siguiente. Los inversionistas comprarían la moneda, pero sería una estafa, porque si quisieran comprar con esa moneda un pedazo de la economía correspondiente algunos de ellos podrían, pero otros se quedarían con la moneda en la mano y no podrían adquirir con ella nada de nada. Muchos pensaran, «bueno que se jodan los inversionistas por tontos», pero aquí les traigo una mala noticia: ellos no son los únicos que pierden. Sepan que los inversionistas más importantes de cualquier nación son los nacionales, porque básicamente son los que invierten sus ganancias en el país. La economía crece en la medida en que esas inversiones representen más industrias, o más de algo, para el país. Los nacionales son precisamente los que no pueden salir corriendo y decir, déjame gastarme rápido esta moneda en un pedazo de economía de otro país. En otras palabras una estafa así, la estafa de una nación creando una moneda con un valor inflado, cae con más fuerza en los nacionales. En cierto sentido eso es lo que pasó con Grecia.

Antes había explicado que la UE entendió de inmediato que los países deberían reunir ciertos criterios económicos, y uno de ellos era la capacidad de responder con su economía a la nueva moneda, que sin duda tendría que ser más fuerte. Grecia aspiraba a toda costa entrar en la UE y para ello falsificó sus datos económicos. Lo que parecía imposible en el ejemplo hipotético ocurrió, puesto que le vendió a Europa una moneda sobrevalorada, dracmas, a cambio de euros.

Otra dato que olvidan nombrar algunos articulistas es precisamente ese y que además eso fue posible porque la Instrucción de que gestiona las estadísticas nacionales en Grecia, aunque cueste crearlo, no es independiente al Estado como en la mayoría de las naciones democráticas del planeta. No en balde, en el paquete propuesto el pasado 12 de Julio a Grecia, incluía la separación de esa institución del Estado. Grecia entró en el euro en el 2002, junto a la mayoría de los países que hoy conforman la zona euro. En ese momento se benefició sustancialmente de haber comprado una moneda a un precio menor del real. Por supuesto el resto de sus socios europeos suponían que aquella transacción era correcta. Pero pasó el tiempo y Grecia era incapaz de producir euros a nivel económico, de la misma manera que sus socios. Muy pronto sobrevino un déficits monetario y esto ocurrió por varias razones.

La primera, ya esta arto-explicada, la de una economía que no responde con eficiencia al nivel de exigencia del euro.

La segunda, también muy nombrada, es que en Grecia las inversiones no generaban suficientes ganancias mudaron sus capitales a entidades financieras más seguras, como lo hicieron también muchos ciudadanos que se percataron  de la situación.

La tercera, es que Grecia, por alguna extraña razón, se ha negado siempre ha tomar medidas de control fiscal más severas. Recordaba hace unos días un periodista alemán como era posible que en Grecia desaparecieran toneladas de combustible cada año entre el trayecto de surtidor al distribuidor. Todos los gobiernos de Grecia se han negado a ser asesorados en materia de control fiscal, razón por la cual esta es también otra de las medidas que viene como condición en el paquete de ayuda. Grecia será controlada en ese sentido hasta tanto sea capaz de ser autosuficiente en el control fiscal, en el control aduanero y en el control del comercio en general.

La cuarta, es que Grecia no ha hecho nada hasta ahora para perseguir de una manera efectiva a los evasores fiscales que representan poco más del 20 porciento del dinero que Grecia ha perdido en materia de fuga de capitales. Y precisamente esto también viene a ser uno de los requisitos para que ocurra el nuevo rescate del país Heleno.

En materia de recate, hay que recordar que le primer rescate real ocurre exactamente en el momento en que Grecia entra en el Euro. El euro representó para Grecia una inyección económica que no supo aprovechar. Además que en ese momento Grecia es protegida en materia industrial. Casi el 80 porciento de la producción de yogurt y otros lácteos es asignada a Grecia, y el precio de la decisión lo pagan los ganaderos de Cantabria (en España), en (Babaría (Alemania) y otras muchas regiones de Holanda y Francia. Regiones que llevaban muchos siglos viviendo de la producción leche para lácteos,  ahora tenía que vender parcelas para que algún pequeño inversionista nacional hiciera por allí su chalet. Tal vez por estos sacrificios vanos, duela tanto que Grecia no haya aprovechado su oportunidad.

Después vinieron dos rescates en que la Unión confió en que los gobiernos aplicarían las medidas para sacar del hoyo al país, y ahora este tercero. Claro, que como se suele decir «a la tercera va la vencida». Esta vez Europa no cede sin verdaderas garantías, a las cuales Grecia llama “injerencia” y la UE “acción de confianza”.

He llegado a leer que en el pasado Grecia recibió X cantidad de dinero y que pagó X cantidad incrementada en un 56 porciento. Lo cual es falso. Alguien dijo textualmente que Grecia recibió unos 50 000 millones y que ya había pagado, con los intereses, unos 120 000 millones. Esas cifras están falseadas completamente. Además en los análisis extrapolan la deuda griega a los problemas que han tenido muchos ciudadanos con las tarjetas de crédito. La realidad es que todos los prestamos que ha recibido Grecia procedentes de la Unión Europa y del FMI bordean 1.85 % de interés, lo que hace imposible que esos cálculos, puramente fantásticos, respondan a una mínima realidad. Lo que es peor, Grecia no ha pagado ni el 20 porciento de los prestamos, excluyendo en ese cálculo los intereses. En otras palabras: «Grecia no paga». El dinero sale del país, para no regresar.

Otra cosa que escuchado es que los bancos (alemanes, franceses, holandeses, etc.) sacan el dinero de Grecia y crean un déficit monetario en la nación Helena. Los bancos no mueven dinero, eso lo hacen empresarios y los ciudadanos mejor informados. Y cuando esto sucede es una respuesta a la insolvencia de la economía griega, no es decisión política de las naciones. Es lo que haría cualquier ciudadano sensato dispuesto a proteger lo que le pertenece. (Por eso es que existe el corralito, porque esa es la tendencia natural).

No he abarcado toda la problemática. Yo le había pedido a un economista experto que lo hiciera por mi, pero este gran amigo no tiene tiempo para estos asuntos en estos momentos, así que nos lo debe. Y queda la invitación abierta.

No hay monstro mezquino detrás de la deuda griega, lo único que existe es corrupción, ineficiencia y malas prácticas. Cada vez que a un grupo de personas les va mejor que a otras, se convierten en los culpables. Lo dijo Hitler sobre los judíos, lo dicen los dictadores ávidos de enemigos eternos, lo dicen los incompetentes. Pero esa no es la postura que creerán los estudiosos del problema en el futuro, cuando no existan ataduras políticas a la hora de opinar.

lunes, 15 de junio de 2015

Somos Omnívoros


En Facebook, - que ya he me he vuelto un auténtico facebookinano -, comencé a escribir algo y me di cuenta de que era demasiado largo. Mi amigo Robert, con quien ocasionalmente hago colaboraciones de este tipo, me permitió postear en su blog. Reconozco que no tengo el mío propio porque estas cosas no se me dan bien, pero gracias a que yo tengo relaciones de trabajo con su editorial, estamos muy bien sincronizados. Gracias Robert.

Me decidí a escribir lo que sigue porque ya me resultan aburridos, y hasta enfermizos, esos post en donde salen animales maltratados. El video objeto de este escrito, (No se si se pueda poner ahí. Ya me dirás Robert), es este:

Yo tengo una opinión que seguramente no será la más políticamente correcta. Me someteré a vuestro sentido común para expresarla.

Si, es obvio que lo que ahí vemos es algo con grandes destellos de crueldad. La pregunta que primero surge de mi razonamiento es: «¿Hasta que punto somos crueles por naturaleza?» Pero yo propongo que cualquier respuesta posible la dejemos para el final. Permítanme empezar por el origen de esta crueldad.

La primera vez que pensé en esto, fue cuando mi nieta, que aun estaba pequeña, se pasó un mes conmigo. Mi hija y mi yerno se habían ido de vacaciones a Grecia porque realmente necesitaban un descanso y con una traviesa como mi bella Anna, no iban a tener nada de sosiego. Por otra parte, yo estaba muy feliz de tener un tiempo de intranquilidad con la pequeña.

El primer día en que amaneció en mi casa, nos sentamos a la mesa y de desayuno le serví beicon, un par de huevos fritos, tostadas y un baso grande de jugo de naranja. No pueden imaginarse mi sorpresa cuando escuché: «Lo siento abuelo, yo soy vegetariana». De acuerdo a mi crianza, eso era prácticamente una aberración en las costumbres alimentarias. La miré directamente a sus grandes ojos azules. Brillaban de alegría y era indudable de que a ella le parecía muy simpática mi expresión de sorpresa. Yo solo quería saber si estaba bromeando, pero ella insistió: «Dije que soy vegetariana». ¡Iba a ser un mes muy difícil para mi!

Por supuesto, la complací. ¿Quien se resiste a los deseos de una carita tan adorable? Fue un mes en que sufrí mucho porque me convertí súbitamente en un  «vegetariano a la fuerza», pero me molestaba que la nena, día tras día se tomara  dos suplementos de aminoácidos, vitaminas y minerales. ¿Cómo se puede cambiar un buen bistec por un par de tabletas? Muy pronto lo entendí. Existen aminoácidos esenciales y cuatro vitaminas que no existen en las fuentes vegetales, así que es necesario, si no se va comer proteína de origen animal, tomar ciertos suplementos. Me lo explicó su padre que era médico, pero yo no estaba conforme con aquella decisión. - Lo toleré, como buen abuelo y buen suegro, pero no era de mi agrado -. Ahora les explico el por qué.

Nuestros homínidos (de la antigüedad), lo habrán dado en la escuela, eran cazadores y recolectores; ni siquiera conocían la agricultura. Digamos que como llevamos unos 15 000 años de civilización, el resto, unos cuantos millones de años, comíamos carne; mucha carne. Imagínense esa escena frente al antílope que cazamos entre todos los miembros de la tribu, zampándonos un pedazo del siervo cuando la sangre todavía está caliente. Pensemos también que no podemos digerir las plantas, como lo hacen los rumiantes porque no tenemos rumen (el estomago de los rumiantes), ni esos grandes molares que caracterizan a esos tipos de animales. Además, nosotros tenemos caninos, como los perros, los leones y resto de los mamíferos cazadores. Esta información básica sobre nosotros mismos, ¿no nos dice nada? No nos informa algo como: Estamos diseñados para comer carne, y por supuesto, también vegetales. Pensemos en el jabalí o el oso, que comen, propiamente dicho, de todo. Pensemos que para estudiar el sistema digestivo, los científicos prefieren usar cerdos. ¿Sabéis por qué? Por que nuestro sistemas digestivos son iguales; somos omnívoros (parte carnívoros y parte vegetarianos). - Nuestra biología no es más que un diseño (ya sea evolucionista, de diseño inteligente o creacionista), pero en este diseño está incluido lo que debemos comer con cierta regularidad -. Mi conclusión, con mi escasa cultura en ciencias médico-biológicas, pero que tampoco es de despreciar, es que en nuestra dieta deberían estar incluidas las fuentes proteicas de origen animal. – El vegetarismo si es una aberración forzada de nuestro comportamiento respecto a la alimentación, probablemente forzada por razones éticas y morales. Por otra parte, hace mucho tiempo que los científicos demostraron que es un mito total que los humanos vegetarianos sean más saludables que los omnívoros, pero como ocurre con todos los mitos, este se repite incesantemente por seudocientíficos que encuentran en esta filosofía una manera diferente, - quizás interesante, atractiva o esnobista -, de enfocar la vida.

Ahora nos queda pensar en la parte de la ética, que seguramente es la que preocupa más. En ese sentido también hice una modesta investigación que podría sorprenderles. Hay una relación matemática poco estudiada entre el crecimiento tecnológico y el crecimiento poblacional. Si entendemos a la tecnología como la herramienta cognoscitiva que nos permite mejorar la vida, no podemos evitar pensar en la medicina, en las técnicas de cultivo y en la producción en general. Obviamente mientras más desarrollados somos tecnológicamente, morimos menos de enfermedades, de hambrunas y de frio (salvando las diferencias económico-políticas entre naciones). Si vivimos más tiempo,  la natalidad es mayor y la posibilidad de no alcanzar la mayoría de edad es menor, y se lo debemos a la tecnología. Antiguamente la población no crecía a la velocidad que en crece en la actualidad, ese aumento de velocidad, y aquí volvemos a insistir, se lo debemos a la tecnología. Como consecuencia, el resto de las especies auto-regulan su población, mientras que la nuestra crece indiscriminadamente. En otras palabras, somos demasiados, y seremos muchos más. El hombre, para mantener ese ritmo tecnológico que influye en el aumento de la población, tiene que buscar nuevas maneras de producción, y esto incluye esa imagen de gansos descabezados en una línea de producción.

Pero, viéndolo fríamente, no hay mucha diferencia entre este hombre y aquel otro que era capaz de matar un ciervo a pedradas. Véanlo descuartizando a un animal cuando aun no está muerto, usando cuchillos mal afilados (si es que ya llegamos a la edad del hierro). Véanlo como otra especie que necesita alimentarse, tener pieles para soportar el frio y grasa que les de energía calorífica para sus duras actividades diarias. Acepten que la prioridad número uno de cualquier animal, es la de sobrevivir, procrearse y mantener la continuidad de su especie.

Simplemente, el hombre con su inteligencia de orden superior en cuanto a su valor creativo (no superior en importancia), se fue varios pasos delante. Entonces, para cumplir con esa obligación de subsistencia, y con la circunstancia de que en la actualidad la humanidad tiene muchísimas más bocas que alimentar, se ha visto precisado a crear estas tecnológicas líneas de producción de alimentos, que evidentemente reflejan uno de los lados más oscuros de nuestra personalidad.

Es un tabú hablar de exceso de población, pero no se puede tocar el asunto de los métodos de producción de proteínas de origen animal pasando por alto este asunto. Somos demasiados, esa es la realidad. Algunos países como Holanda, Alemania y Bélgica, tienen regulaciones muy severas que determinan cierto espacio por animal. Por ejemplo, mientras que en Alemania una gallina destinada a carne debe tener un metro cuadrado, en China y la India se permiten hasta 8 gallinas en el mismo espacio. Se trata de producciones más baratas, de menos calidad, pero mucho más apresiadas. ¿Llegamos ahí porque quisimos¿ ¿Pasamos de aquella gallina suelta, que picoteaba todo el día lo que se encontraba en una yarda a gallineros híperpoblados porque nos agrada ser crueles? ¿No será esto la aplicación de un Darwinismo tecnológico?

¿Lo primero que tenemos que plantearnos es la difícil pregunta: ¿Qué estamos haciendo para contrarrestar el excesivo aumento poblacional? Se imaginan un mundo con menos personas y con la tecnología que ahora poseemos? No solo los animales tendrían una vida mas saludables, nosotros también. Es mas, este tema trasciende a la esfera del propio valor del ser humano. - Valdríamos más si somos menos –. Nos pagarían mejor, nos cuidarían más y tendríamos más derechos. Digamos que no nos daríamos codazos para conseguir un trabajo, porque los empresarios se darían esos codazos para tenernos. Mientras más somos, somos más esclavizables. Lo curioso es que en esa historia, como ya hemos visto, no somos la única especie que entra en la escena terrible.

Seguimos con la parte ética. Me gustaría decir, muy por arriba, que en esta materia entra el «uso de animales en la experimentación». Pero eso es otra hipocresía, porque cuando tenemos cáncer usamos medicamentos que fueron probados y estudiados en animales, lo mismo que si tenemos fiebre nos tomamos una aspirina que también fue probada y estudiada en animales. Es aun más hipócrita, porque esos suplementos que toman los veganos, también fueron estudiados y probados en animales. - Sí, los homeópatas nos parecen una linda alternativa, pero cuando la cosa se pone seria no lo pensamos dos veces; vamos a la farmacia y compramos lo que nos recetó el médico del hospital -. Dicho de otra manera, si nos ponemos muy melindrosos con que si fue probado o no en animales, lo más probable es que nos muramos. Para rematar, las mascotas, esos animalitos que los “buenos humanos” amamos tanto, que mantenemos y humanizamos apresándolos en nuestras casas,  tampoco sobrevivirían sin los medicamentos que fueron estudiados y probados en otros animales. Yo pienso que en este asunto de la experimentación animal, la hipocresía es todavía mayor.

Para concluir esto, unos meses después de que mi bella nieta me dejara otra vez solo, me puse en contacto con los padres y les planteé este punto de vista. Como ambos son personas muy inteligentes, aceptaron que educar a mi nieta en esta línea, que tiende a rozar la estupidez, no era bueno para ella. Ellos se alimentaron con carne y crecieron saludables, ¿por qué dejarse llevar por una moda que fracasará? Somos omnívoros, comemos carnes y vegetales, esa es nuestra alimentación natural.

Por supuesto, todo es mejor balanceado, sin abusar de las grasas, de los carbohidratos y de las mismas proteínas. También es positivo que hagamos conciencia sobre nuestros métodos de producción, y no solo en el caso de los animales, sino también en el de los vegetales (los bosques que se pierden y el empobrecimiento de la tierra). Sin ninguna duda, si pensamos profundamente en todo lo anterior, llegaremos a la conclusión de que somos demasiados y de que tenemos que detener la plaga humana (a nosotros), antes de que acabemos con todo y terminemos por deshumanizarnos por completo.

Una cosa más: Mi nieta, que es una excelente médico, hoy es una omnívora humana normal.

Y ahora sí que termino. Parece que hoy tenía ganas de escribir, así que voy a aprovechar el impulso para ponerme a trabajar.

martes, 9 de junio de 2015

Mi derecho a odiar


Mi querida amiga Elenita me ha pedido que publique esto y que de autorización para que sea republicado por cualquiera si así lo deseara. No vamos a escribir eso de: “la opinión que aquí se refleja es únicamente la del autor”. Elena, tenemos la misma opinión y estamos contigo.

Me pides que no odie, pero por lo visto no te importo, o no te importamos, porque no sabes nada de mi odio.

En enero de 1959 yo no había nacido. Hay siete años de mi vida en que la Revolución corría y yo no estaba en el mundo, pero en ese tiempo sucedieron cosas que me duelen hoy y que tienen que ver directamente conmigo.

 Mi tío Emilio Sarmiento Lorca

A mi tío Emilio, que era homosexual, se lo llevaron obligado a trabajar como esclavo a un campo de concentración en el que se leía a la entrada «El trabajo te hará hombre». Mi abuela y mi madre, que aun no se había casado y que tenía solo 17 años, fueron a visitarlo en cuanto se enteraron donde estaba. Cuando lo vieron flaco, comido por los jejenes y los mosquitos se pusieron a llorar de rodillas en la tierra y él les dijo suplicando.

-       No lloren, que cuando ustedes se vayan me castigan a mi.

El nunca salió de ese lugar. Uno de sus amigos sobrevivientes le contó a mi familia como murió. Estaba trabajando cortando caña y fue a beber agua. Uno de los militares que vigilaban le dijo que no podía, que el ya había bebido hacía un rato y que tenía que esperar dos horas más. El tiró la mocha al suelo y dijo que si no tomaba agua no cortaba más. Otro de los guardias, sin mediar palabra, le arremetió con la culata de un fusil, que no recuerdo el nombre, pero si se que era un arma checa. Cayó sin conocimiento en el suelo y se lo llevaron a la enfermería. No lo curaron. Allí los revolucionarios superhombres (el hombre nuevo), lo violaron repetidas veces. En la noche lo metieron en una celda que llamaban «la caja» porque quien entraba ahí no podía moverse. Con las pocas fuerzas que le quedaban pedía agua. Un guardia le llevó agua y cuando un tal Teniente Zaldívar lo descubrió, le dijo a este otro infeliz, que si le daba otra vez agua a Emiliana, al día siguiente él iba a estar en el grupo de los maricones también. Una oferta que rechazó de inmediato. En la mañana, lo sacaron y le ofrecieron de beber en una lata, orine de todos los guardias. –Dale, bébete eso maricón. Demuestra que tienes sed de verdad -. El tiró la lata y no bebió. Entre varios guardias lo cocieron a patadas y alguna de ellas debió ser la que le quitó la vida. Así murió un joven de dieciséis años, cuyo único delito era vestir un poco raro y no caminar derecho.

Mi abuelo paterno, Julián

Me contó mi padre que cuando el abuelo, Julián Pardo García, vivía, era el hombre más bonachón del mundo. Tenía tres empleados en la tintorería que parecían más sus jefes que sus empleados. Algunos como Herminio le daba hasta órdenes. «Don Julián, hace falta que mueva esas cajas para el patio que así no se puede trabajar», e iba el bueno de mi abuelo y las movía. Uno de sus empleados, Ramón Ledesma Jorrán desapareció en el verano de 1957, para bajar de la Sierra junto a los barbudos. Al poco tiempo se apareció en la lavandería para decirle a mi abuelo que esa ya no era su lavandería y que el gobierno nombraría a un administrador. El había trabajado toda la vida en otra lavandería, aprendiendo el oficio y ahorrando para tener la suya. Con muchos sacrificios logró su objetivo. Sin embargo, aquel día le arrebataron el esfuerzo de toda su vida.

No pudo soportarlo. En la noche le sobrevino un dolor en el pecho que no dio tiempo para nada. Herminio, estaba en el velorio y solo se le oía decir: Ay Ramón, que un rayo te parta en dos, so desgraciado. A Ramón no le partió un rayo, pero le fue peor. Cayó en desgracia y lo tronaron. Se metió a la bebida y andaba como un andrajo por las calles de Centro Habana. Mi abuela paterna, a veces le daba ropas viejas de mi abuelo y un pan con algo. Un día el muy imbécil le preguntó porque lo ayudaba. Ella respondió:

-       No te ayudo, alargo tu calvario. Quiero que vivas mucho tiempo en la mierda que ayudaste a construir.

Una semana después de esta conversación, lo encontraron ahorcado en su apartamentico de Centro Habana, a dos cuadras de mi casa

Mi abuela paterna, Luisa

Mi abuela Luisa sobrevivió a la muerte de mi abuelo, pero nunca perdonó la injusticia que la Revolución había cometido con ella y su marido. Mi padre la visitaba casi a diario y hasta vivimos un tiempo con ella para que no estuviera sola. Por suerte, una prima que vino a estudiar a la Habana terminó haciéndole compañía y así pudimos regresar a la otra casa que era más grande y cabíamos mejor.

Mis abuelos maternos

Ellos quedaron marcados para siempre. Mi abuela celebraba cada cumpleaños de mi tío como si él estuviera vivo y mi abuelo se encerraba en el cuarto. Yo pienso que lloraba, pero nunca lo supe. Mi madre trataba de cubrir aquel vacío, pero era muy difícil. Cuando nació mi hermanito quiso ponerle el nombre de mi tío, pero mis abuelos se opusieron.

-       No marques a nuestro nieto. Hay un solo Emilito y espero que nunca lo niegues.

Mi madre cumplió. Nos hablaba de su hermano y de lo bien que tocaba el violín. Mi hermano finalmente se llamó Julián, como mi abuelo paterno.

Yo

Cuando cumplí seis años me hicieron pionerita. Llegué a la casa con una pañoleta y cuando mi madre la vio, lo primero que me dijo:

-       ¡Niña, quítate eso, que en esta casa nadie quiere saber de los inventos de esa gente!

Yo no entendía, pero al siguiente día, suponiendo que no debía llevar pañoleta, no la llevé. La maestra me sacó del aula por la oreja y me llevó a la Dirección. Me sometí a un interrogatorio larguísimo.

-       ¿Quién te dijo que no trajeras la pañoleta?
-       ¿Tu familia es testigo de Jehová?
-       ¿Te regañaron ayer por llevar una pañoleta?

Estas preguntas la repetían y repetían, y yo lloraba. Cuando mi madre fue a recogerme, yo estaba en la Dirección, pero ya había sido paseada por toda la escuela como si fuera una criminal. Ella no dijo nada. Me cogió de la mano y me sacó de allí.

Ese día en la tarde, mi madre y mi padre tuvieron una discusión muy fuerte, pero mi abuela me hablaba sin hacer pausas para que yo no pudiera escuchar nada. A la mañana siguiente, mi padre me vistió para la escuela y me puso la pañoleta. Me dio un beso en la frente y me dijo: - ¡Elenita, que linda te queda esa pañoleta! -.

Yo no era tonta. Sabía que todos me protegían por encima de todos sus sentimientos. Al punto, que mientras fui niña, delante de mi no se hablaba de la Revolución, ni positivo ni negativo.

Mi hermano Julián

Mi hermano Julián, que era dos años menor que yo, también tuvo problemas. No era homosexual, pero era algo peor. De niño se lo cuestionaba todo y ya en la secundaria comenzó a hacer preguntas difíciles de responder para una profesora de Marxismo. Cuando llegó a la Universidad, se negó a participar en actividades políticas y muy pronto se ganó enemigos entre los chivatos de la Seguridad del Estado, los que vivían para vigilarlo. Pero el era muy inteligente y los confundía. En cuarto año, pasó lo que siempre temí. Lo sorprendieron en el baño escribiendo “Abajo la Tiranía”. Ese mismo día lo expulsaron de la Universidad. «La Universidad es para los revolucionarios», le gritaron mientras se alejaba, pero él tampoco era fácil.

-       Métanse las dos por el culo -, gritó desde lejos.

Pero esta historia no terminó ahí. En la noche lo fueron a buscar en dos carros militares y no supimos de él hasta después de cuatro meses. Lo estuvieron torturando en Villa Marista. Mis padres y yo íbamos casi a diario para preguntar por él, pero ellos decían que Julián no estaba allí, que fuéramos a la policía.

Contó mi hermano, que querían saber si él tenía contacto con personas del extranjero, porque para esta gente todos son enemigos del Norte. No son capaces de imaginarse que la gente también puede pensar. Pero, como me dice mi esposo hoy en día, «el que no piensa no puede imaginarse que otros puedan hacerlo, y para colmo creen que ellos son los que piensan».

Como era de esperar, mi hermano se volvió un disidente muy activo. Cuando se enteró que estaban planeando meterlo preso, trató de huir en una balsa echa con cámaras infladas de tractor. Nunca llegó a su destino. Mi hermano Julián yace en el cementerio más grande de cubanos que existe; el estrecho de la Florida.

Nosotros

Mi esposo logró salir de Cuba por Italia y después me reclamó. Nuestra vida no ha sido fácil. A él nunca lo dejaron regresar a ver a su madre enferma, que por suerte murió en casa de mi madre, en nuestra gran familia.

Y ahora mi odio

No me preguntes porque odio, dejaré de odiar el día en que se haga justicia en el país de nunca jamás.

Si crees que por no perdonar soy una mala persona, te creo. Pero entonces no podrás evitar que te desee cosas parecidas a las que me han sucedido a mi y a mi familia. Que persigan y que asesinen a los tuyos, que le creen un dolor a tus seres queridos tan grande que los haga vivir en un luto eterno. Entonces te preguntaré, que se siente al odiar.

¿Quieres que pase por alto todo y que queden libres los culpables? No será así. Yo crecí en el dolor y mis hijos lo sabrán o ya lo saben, y los hijos de mis hijos. La ignominia de la Revolución Cubana no debe ser olvidada jamás y estoy segura que hay miles de compatriotas que piensan igual que yo.

Que no me pidan que no odie a los que me han odiado, a mi, a mi familia y a mi pueblo cubano. No habrá borrón y cuenta nueva si no hay justicia. Eso lo sabe bien Raúl Castro y sus descendientes. No hay perdón, lo juro por mis muertos, por mis vivos y por los que faltan por nacer.

Espero, Sandra María Rojas Fernández, y compañía, que ahora si lo hayas entendido.

Elena Pardo Sarmiento.

(El texto ha sido copiado tal y como fue enviado por la autora, que es una excelente persona y una gran amiga)


De Revoluciones e Intelectuales


Es interesante ver que existe una constante en cuanto a la forma de entender la intelectualidad en todas las Revoluciones. (No se entiende por Revoluciones a las Dictaduras, aunque lo primero pueda conducir a lo segundo). Para empezar por alguna de estas Revoluciones, pondría primero mencionar a la francesa, seguiría por la rusa, después por la de la Alemania Nazi, tal vez viene bien la china de Mao, y por supuesto, como soy cubano, la de Cuba. Pues bien, todas en sus inicios hicieron cambios radicales en la Intelectualidad. Todas las mencionadas hicieron quemas de libros y sobre todo reprimieron y asesinaron a los intelectuales que no se acoplaban con la visión de la Nueva Sociedad.

Es casi parte del folclor de la Historia la caza de gorriones que impulsó Mao, “para salvar la cosecha”, que al final se volvió a perder porque las plagas que antes se comían aquellos gorriones pasaron a una ofensiva mayor. El Che tenía una fuerte visión anti-intelectual y tachaba de estos de parásitos inútiles. El pensaba que todos los buenos revolucionarios deberían oler a grajo – Como narra Núñez Jiménez en su libro “En marcha con Fidel” –. Y es lógico. El intelectual viene corrompido con ideas independientes, o cuanto menos diferentes. Para construir una sociedad nueva, hace falta un ser humano nuevo y esto circunscribe a los intelectuales. Diríase que entonces el intelectual, con toda razón, es un ser detestable porque lleva la semilla de la inadaptación.

Propaganda maoista que llama al exterminio de gorriones
Fidel Castro y Ubre Blanca
Acabo de escuchar a una joven venezolana-revolucionaria-chavista decir que, “la solución para la escasez de acetaminofén, es sembrar plantas de acetaminofén”. Siendo irónico con toda intención, seguramente después no podrían recoger la cosecha por falta de cajitas. Otra vez la oligarquía, el imperialismo, las transnacionales, etc., serían las culpables, nunca la incapacidad de estos revolucionarios que piensan que los intelectuales, con sentido de independencia, no son realmente importantes. Las revoluciones se apoyan en ese entusiasmo, pero no en el pensamiento libre. ¿Quienes son los que tienden a pensar de una manera más libre? Para mi no hay dudas, los intelectuales.

Hay un desprecio muy marcado hacia el que habla con cordura, pero sin dejarse llevar por esa pasión revolucionaria. Se nota en los debates, porque el lema que funciona es el de “si se puede”, aunque sea algo tan absurdo como sembrar un producto que se obtiene por síntesis químico-orgánica y no por métodos agrícolas. La gente aplaude sin detenerse un segundo a pensar en el contenido, porque no importa el disparate, solo cuenta el entusiasmo. – El razonamiento lógico, puede menos que el razonamiento emocional –.

“Como los revolucionarios siempre podemos”, podemos destruir todas las vaquerías del país (o la mayor parte de ellas) para sembrar caña de azúcar. Entonces el precio del azúcar cae, nos quedamos sin carne y sin leche, pero nos asignan 20 libras de azúcar per cápita. O, los cubanos de mi generación todavía alcanzarán a recordar, a aquella vaca que podía dar cien litros de leche diarios, según el Comandante en Jefe. ¿Qué dirían hoy esos grupos enardecidos que defienden con tanta vehemencia los derechos de los animales? Dirían: "es un abuso", pero un intelectual con cultura agropecuaria diría: “es imposible”.

(La “esencia” de este artículo, no el “texto”, forma parte de un libro que está en proceso de revisión).

jueves, 9 de abril de 2015

Marco Rubio va a por la Casa Blanca



Y por fin el Senador Marco Rubio entra en la escena de los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica.

Un hijo de emigrantes cubanos, de origen humilde, podría convertirse en el presidente número cuarenta y cinco del gran país. El joven político ha tenido una carrera meteórica dentro del Partido Republicano y muchos lo recordamos cuando en el 2004 se enfrentó prácticamente solo a toda la cámara de Tallahassee contra los intereses de los seguros que pretendían eludir sus obligaciones después del devastador paso del huracán Alex. Lo recordamos en la cruzada contra la compañía FPL que pretendía dejar caer sobre los contribuyentes una buena parte de sus gastos devenidos por una gran ineficiencia y política de ahorro, en detrimento de la calidad de sus servicios. Marco Rubio tocó la fibra de los contribuyentes floridanos algo que por entonces su mentor, el Gobernador Jeb Bush, no parecía comprender. Iba en ascenso a una velocidad inesperada, con pocos recursos, pero demostrando un gran talento y visión.
 
Una de las cosas más deseadas por un político es la de no tener que contradecirse así mismo y eso es algo que Marco Rubio no ha tenido que hacer hasta el momento. Eso genera mucha confianza en los votantes. El otro elemento a favor de este joven político es su excelente oratoria, tanto en Inglés como en Español, lo cual es altamente envidiable para cualquiera que pretenda sentarse por un tiempo en la Casa Blanca.

El temple de este joven político es también envidiable. Mientras que su antecesor Barack Obama se ha visto obligado a mantener un doble discurso en temas como la energía atómica en Irán, la emigración, el problema cubano (que debe tocarle muy de cerca), el problema venezolano, el terrorismo, la energía y los derechos humanos en China, por ejemplo, a este Senador Rubio no le ha temblado la boca. Ha mantenido una constancia casi invariable en todos estos temas, con un lenguaje directo y preciso.

Su parte débil podría ser la falta de experiencia, puesto que sería uno de los presidentes más jóvenes que haya pisado el mármol de la Casa Blanca, por detrás de John F. Kennedy que tuvo el honor a los 43 años, la edad que tiene Marco Rubio en estos momentos. Los votantes más tradicionalistas verán en él esa fisura y puede que se la hagan pagar. Sin embargo, cuando escuchas este joven en sus elocuencias concisas y lógicas, sientes veteranía. Todo dependerá de si le den la oportunidad del decir.

Hasta ahora hemos visto en él, una imagen de afabilidad y seriedad, una combinación bastante difícil de encontrar en un político. Los que han estado cerca de este joven han expresado que marcha sobre un terreno seguro y que casi se llega a la certeza de que es así.

Lugar histórico para los cubanos
Desde donde el Senador hizo su anuncio
No creo que Marco Rubio traiga debajo del brazo todas las soluciones a los problemas de los Estados Unidos, pero sospecho que su agenda puede solucionar una buena parte de ellos. El tema de la inmigración, puede ensombrecer su campaña porque los emigrantes  aspiran a que sus familiares del otro lado tengan también la posibilidad de realizar su sueño americano. Sin embargo, Marco Rubio habla de seguridad, de reforzar la frontera por razones de Seguridad Nacional, exactamente para proteger a los Estados Unidos del creciente terrorismo internacional. Todo dependerá de la inteligencia del inmigrante-votante para entender que el tema "seguridad" no es exactamente una política antimigratoria, como pretenderán presentarla sus adversarios. 

Pero Marco Rubio no lo tiene fácil. El sector de la izquierda más recalcitrante norteamericana, como el de la mano oculta de Nancy Pelosi, y ante la evidencia de que se acerca el turno Republicano, preferirán darle cordel a un Jeb Bush o a un Teb Cruz, que le parecerán enemigos reconocibles y predecibles, que a un Marco Rubio, lleno de ímpetus, pero con muy pocas posibilidades de ser moldeado. Los mismos Republicanos harán presión a favor de Jeb Bush que es de la vieja escuela y al que por pura tradición guardarán fidelidad. Desde el extranjero veremos a un Vladimir Putin ponerse las manos en la cabeza, después de haberse embaucado en una nueva cruzada rusa para redimir las glorias del pasado. Ni que hablar de los gobiernos de la Habana y Caracas, que hasta hora han echado pestes de Obama, pero que estarán cruzando los dedos para que este joven no tenga su oportunidad; el viejo dicho de: Éramos muchos y parió Catana. También veremos preocupación por parte del gobierno de España, que para entonces, según las encuestas de hoy, tendrán a un Pablo Iglesias desmochando lo que queda de la economía española.

Son muchos los enemigos que ya mascan palabras lascivas contra este senador en caso de tener éxito. Desde el fondo de su corazón, aunque pregonen odiarlos, preferirán a un Antonio Villalobos, Alcalde de los Ángeles 2005-2013 o a una Hillary Clinton, Secretaria de Estado 2009-2013, Senadora por Nueva York 2001-2009 y Primera Dama 1993-2001. Cualquiera valdría para ellos como presidente de los Estados Unidos, nunca un Republicano, pero si es Marco Rubio, peor. 

Marco Rubio dijo: "La Casa Blanca no está reservada únicamente para familias ricas". Obviamente, el mensaje estaba dirigido directamente para los Clinton y los Bush. Esta afirmación, será muy mal vista en ambos lados de la contienda, Demócratas y Republicanos, por lo que ya es evidente que Marco Rubio va contra todos y sabe que no tendrá aliados.

Si Rubio demuestra que tiene un plan real, no uno de palabras generales y adornadas, sino uno que demuestre su sabiduría ante la ciudadanía, la cual siempre ha sido subestimada, podríamos decir que tiene grandes posibilidades y que hará la diferencia, como el mismo acaba de prometer.  

Desde este lugar, alejado del la vorágine estadunidense, yo pongo mi esperanza en que Marco Rubio sea el presidente número 45 de los Estados Unidos y que lo haga bien. 

Para ver fragmentos del discurso haga un clic aquí.

lunes, 16 de marzo de 2015

Racismo con dos Raceros


Foto tomada de Univisión
Recientemente, un comentarista de Univisión (una de las cadenas de televisión hispana de los Estados Unidos) fue cesado de su cargo por comentarios racistas acerca de Michelle Obama, la esposa del Presidente. Este señor se atrevió a comparar físicamente a esta mujer, que en mi opinión es bonita, con uno de los personajes simio-humanoides de la película “El planeta de los Simios.

Antes de continuar creo que debería decirles algo. La pantalla del televisor de mi casa permanece en silencio y oscura el 99 porciento del que podría estar funcionando. Si a ello le sumamos que la emisión de un programa de farándula es razón obligada, y de acción automática en mi cabeza, para cambiar de canal, comprenderían lo poco que me simpatiza este tipo de pasatiempo. Es decir, si un gran porciento de la población de nuestro planeta fuera tan antipática como yo, esta forma de periodismo mediocre no existiría. Sin embargo, acepto la importancia de la variedad en las diferentes formas de entretenimiento y lo tolero como un mal al que hay que resignarse.

Foto tomada de Univisión
Dicho lo anterior, entonces ya puedo contarles que yo no me hubiera enterado de lo que se habla entorno a Rodner Figueroa, de quien me dicen que es:  crítico de moda en un show en vivo (¿?, menuda p……..), si no fuera por mi madre. Pero hay algo que me molesta en la historia, es el doble racero del racismo en los Estados Unidos; puede que en el mundo entero. En mis tiempos de New York pude constatar como era lisito sentir orgullo de ser negro. Vi cosas como las que siguen:


  • Publicidad a las personas famosas afroamericanas en el papel para las bandejas de McDonald, con alarde racial incluido.
  • Conocí un Harlem en donde los negros daban discursos en plena calle demonizando a los blancos de hoy y te miraban amenazantes cuando paseabas por sus aceras.
  • Supe que los afroamericanos tenían como norma dar mal la dirección a los blancos.
  • Vi pastores negros dar arengas religiosas en contra de los blancos.
  • Vi a funcionarlos negros, que son la mayoría, tratar con mucho amor a sus hermanos raciales y tratar mal a los blancos.

Todo esto no solo lo vi, sino que lo experimenté en carne propia. Después de tantos años de aquel memorable discurso de Martín Luther King, en donde contaba su sueño de igualdad entre los hombres (“hombre” no se refiere al sexo), una mayoría de la población negra tenía reservada para mi la pesadilla ignominiosa de la clasificación racial.

Lo interesante del fenómeno es que los blancos bajaban la cabeza, como si llevaran una especie de culpa sobre las espaldas. Primero pensé que todo ocurría según mi experiencia, pero cuando empecé a indagar comprendí que era mucho más que eso, era la generalidad. Me enteré del programa de la Discriminación Afirmativa, de las cuotas en los trabajos del gobierno para afroamericanos y de ciertos detalles que ya se me hacían absurdos.

Aunque les parezca extraño, era más fácil debatir el tema con los afroamericanos que con los angloamericanos. Estos últimos reaccionaban con tanto prejuicio y fanatismo que parecían pertenecer a un partido invisible, en donde ser tolerantes con el racismo de los afroamericanos era el primer inciso de sus estatutos. La moda era ser afroamericanista, aunque estos últimos gritaran en público su deseo de colocar en el cuello, a todos los blancos, una argolla unida a una cadena que terminara en una bola de hierro.

En ese tiempo descubrí que existían programas televisivos para una teleaudiencia general y otros exclusivamente para negros. En las comedias para negros siempre existía un blanco(a) que era tonto o muy tonto; el blanco de la burla de la idiotez. Esto era una clara emulación con aquellas  comedias y películas, de más o menos antes de 1960, donde era muy fácil encontrar ese tipo de personaje, pero en la versión de raza negra.

En fin, que me enteré, para mi asombro y tristeza, que nada había cambiado. Que los seres humanos, dependiendo de la situación en que se encuentran, sacan todo lo negativo que llevan dentro para hacer de la historia, esa que ya no les pertenece, un rencor con el cual vivir. Parecían no entender que sentir orgullo de ser negro también era negativo. Una vez pregunté, solo para ver la reacción: ¿Que le pasaría a un blanco que se parase en  plena calle y expresará su orgullo de ser blanco? y la respuesta no era menos increíble. “Eso si que no se puede hacer, porque vas preso por hacer apología racista”.

Si el presentador hubiera dicho eso mismo, pero de Hillary Clinton, observen que ni siquiera cambié de partido, no hubiera perdido su trabajo. Habrá muchas opiniones sobre esto; esta es la mía.