jueves, 16 de agosto de 2012

Apuntes de un Andaluz sobre las Autonomías


(Antonio Marcos Rubio)

El origen o aceptación de las autonomías, a mi modo de ver, viene de los derechos y fueros históricos reconocidos por los monarcas españoles a través de la historia, sobre todo en el País Vasco y en Cataluña. No como afirman algunos, por concesiones ante la amenaza del terrorismo de carácter regionalista.

Estas regiones, las autonomías, curiosamente han tenido una participación muy activa en «lo español». Han ejercido de auténticos españoles en todos los sentidos y han participado de forma muy activa en tiempos del imperio, aportando actividad económica, comercial y sobre todo cuadros de mando, tanto civiles como militares. Estas regiones se erigieron en puntos de entrada y salida a Europa de los productos españoles, sobre todo a partir de la pérdida de Cuba en 1898.

El camino Iberoamericano se cortó para España y entonces puso sus ojos en Europa. Para ello designo al País Vasco como base de las fábricas de acero, astilleros y enclaves empresariales de tipo industrial y de maquinaria pesada. Cataluña se eligió para poner fábricas productoras de textiles, coches, y todo tipo de empresas de tipo mediano y grande; obligando al resto de España a emigrar a esas tierras y a derivar muchos de sus recursos hacia esas regiones. De forma alarmante, eso provocó el empobrecimiento de Andalucía y otras regiones. En el caso de Andalucía, para mantenerla a bajo gas, se repartieron sus grandes territorios a latifundistas; para tierras cultivables y cotos de caza. Por estas tierras andaluzas venían los ricos de toda España a cazar y sobre todo a maltratar a sus gentes; al mejor del estilo con que lo hizo España en Cuba.

Andalucía estaba tan atrasada y abandonada que los que quedaron tomaron conciencia de clase y sobre todo de sitio, por su historia y por su aporte a España, que fue siempre de primera mano. Se fue originando un caldo de cultivo en favor de una Autonomía al amparo del Art. 153 de la Constitución, que permitía unas amplias competencias. Se originó un referéndum con unos requisitos muy duros de conseguir. Partidos como el CDS y el PP (antes AP) estaban en contra, apelando al no por muchos motivos y sobre todo instaron a los andaluces a no votar, porque ese no era su referéndum. En fin, toda una panoplia de contratiempos, incluido el de un mínimo de votos, con tal de que no saliera

Ahora, en las últimas elecciones autonómicas, El PP erró de forma clara. El pueblo votó y ganó con contundencia. El pueblo andaluz, el más español, diría yo, que todos los demás. No es excluyente, ni separatista, ni independentista; al contrario, es claramente aglutinador de España. Andalucía es garante de integridad territorial, y sin embargo, partidos como el PP, nos tratan como si fuéramos una cloaca.

A raíz de la consecución de la autonomía andaluza, se decidió el famoso café para todos, pero eso no significaría que se permitirían desmanes. Una cosa era repartir «el pastel» y que cada uno adaptase beneficios a su territorio, con lo cual el país estará bien atendido, y otra cosa era hacer un mal uso de eso para luego decir, o apelar, que habría que quitarlo. En mi opinión personal, esa manera de pensar y de actuar es muy afín al PP, que es el que menos ha valorado las autonomía, usándoloas para mantener la hegemonía de su partido. 

Durante muchos años se han desviado los dineros de Andalucía y otras regiones a Cataluña y a el País Vasco. Nunca nadie dijo nada, pero ahora que Andalucía despunta un poco, todo el mundo lo ve como que somos unos derrochadores y unos manirrotos y con esa «hostia no comulgo».

El gran salto de España y Andalucía ha venido de la mano de todos, pero mayormente de la socialdemocracia española, de las ayudas europeas y de su integración en la Unión Europea (UE). Andalucía ha sabido adaptar su economía a las directivas económicas, las leyes y los tratados hechos con la UE. Las autonomías han sido excelentes, por cuanto han permitido regenerar todas sus regiones y todas ellas han progresado al unísono, aunque no sean tratadas de igual manera. Un ejemplo que viene al dedo podría ser el siguiente:

Antes, cualquier vecino en una calle, cada cual encalaba su puerta. Todos los años pintaban las puertas y las ventanas, reparaban los desconchones y sobre todo, limpiaban y fregaban los aledaños, desde la entrada de la casa hasta el centro de la calle; y así una y otra vez. Al final se veía la calle limpia y aseada, blanca y resplandeciente, produciendo un alivio general y un orgullo para todos.

Pues eso mismo se puede trasladar a los barrios, las ciudades, los pueblos y las regiones. Al final se ve una España limpia, blanca y esplendorosa. Con ese prisma nos quedamos todos, sin reparar en lo que cada uno hizo individualmente.

Una de las mayores críticas que están recibiendo las autonomías es la duplicación y la triplicación de las gestiones. En este punto habría que discutir también, pues la competencia entre formas de hacer, gobernar y gastar en si misma no es mala. Lo negativo es querer prevalecer sobre los demás, tratando de imponer formas, que en una región puede resultar favorables, pero no necesariamente en otras.

A nadie le ha molestado nunca el intercambio de experiencias, de ahí que se hagan competiciones de todo tipo. Las técnicas y las prácticas de esas competencias. Normalmente se recogen por los pueblos y se adaptan a sus formas, y en ese sentido habría que andar, y no en el del rechazo y la eliminación motivada por esa misma negación, y además mal expuesta y con malas artes.

Por supuesto, las duplicidades hay que corregirlas, si con ello no se afecta la administración principal.

Las autonomías no son un capricho. Nadie cuestionó nunca la integridad española y tampoco se le quitaron las competencias más importantes al Estado Central, y las que siempre fueron de realmente del Estado.

Las fricciones entre las distintas comunidades que han ido surgiendo, han sido originadas por las propias idiosincrasia de las regiones y de los españoles. Esto se manifiesta porque España es el único país del mundo que reconoce su diversidad cultural, lingüística y cultural de sus tierras y regiones. Siempre trata de integrarlas a todas por igual; eso ha sido siempre una impronta en el devenir español con todas sus incongruencias.

Un ejemplo que ayudaría a comprenderlo es la cubanía de la que tanto se habla sobre los cubanos. Esta viene de las raíces de sus propios habitantes y de todo el entramado de personas que por aquellos territorios han transitado y que han sido bastantes. Esa cubanía no existiría si no fuera por «lo español» en su cultura. Lo es por esa defensa de su cultura originada por la influencia de sus gentes, y su adaptación a las circunstancias y de aquellos vecinos que también fueron españoles, caribeños o iberoamericanos. Yo suelo decir: «ya se guardarán los cubanos de perder su cubanía, porque si no habría que correrlos a gorrazos», pues eso también es español.

El gobierno español nunca ha estado atado de pies y manos, y menos en cuestiones internacionales. Al gobierno le salen críticas y reparos, sobretodo cuando actúa de forma unilateral y sin contar con nadie, cuando «ordena» en vez de «consensuar», «pactar» y «gobernar», que siempre es diferente a «mandar».

Gobernar significa «hablar», «contrastar», «comparar», «discernir» y sobre todo «elegir bien». El único que pregona su nación es el País Vasco, pero últimamente parece que ya no hablan tanto de eso. Hay que buscar el mejor acomodo a las regiones para que ninguna se sienta desplazada. Claro que eso desgasta bastante y obliga a hacer cosas como ceder competencias, que no es lo mismo que soberanía. Se confunde mucho dar competencias con quitar gobierno, y eso no es lo que la mayoría piensa.

Las autonomías son parte del Estado y por consiguiente al Gobierno Central (GC) debería darle lo mismo tener el mando en un sitio como Madrid o en otro como Sevilla, por ejemplo. Al GC no se le quita nada, solo se le dice que delegue el mando por zonas y eso es diferente. Reparte los recursos al igual que se reparten ordenes, y en eso siempre han sido maestros, algo que nunca les ha costado, ni les han cuestionado.

La vigilancia de un buen gobierno autonómico si debería venir del GC, como un buen director de orquesta y además repartiendo papeles y tareas para que todo el mundo haga bien su trabajo. 

3 comentarios:

  1. Ricardo el del Pan8/23/2012 03:57:00 p. m.

    Muy acertados esos apuntes. Me gustan. España fue muchos reinos y ahora son muchas Autonomias. Eso preserva lo mas puro de España aunque otros no lo entiendan. Ahora si, yo no creo que el PP sea el unico que a chuleado a Anadalucia, a mi entender el PSOE y IU tambien a libado bastante.

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  2. El terrorismo ha hecho que tanto PSOE como PP ande con melindrismos con el Pais Vazco. Tienen mas concesiones que nadie, siendo ellos tan españoles como el que mas o el que menos. No soy fanquista, mis dos abuelos y un tio abuelo pelearon contra Franco y se todo lo negativo que le hizo a España, pero joder que no me digan que no fue el unico que puso aquello en cintura. Toda la blandengueria de PSOE y PP, creyendo que ser buenitos con los terroristas iba a funcionar y que lo malditos entenederian lo grande que es ser español no sirvio de nada. Asi que si los vascos tienen mas autonomia que nadie es por el terrorismo, no te jode.

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  3. Unas autonomias son mas autonomas que otras por el terrorismo. Una cosa mas,en le caso de Cataluña, ademas del terrorismo tambien hubo mucha chuleria catalana. A mi se me hace pinidi lo de la preservacion de las lenguas y que me perdone el que se sienta ofendido. Luce muy bonito hasta que te dicriminan por no saber una lengua que solo es del lugar y eso pasa mucho en Calaluña. Ese canchondeo de los catalanes con los demas españoles me toca bien las narices.

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