viernes, 21 de diciembre de 2012

Navidades para todos


Las Navidades pueden ser muchas cosas, negativas y positivas, pero nunca dejan de ser especiales.

En esta parte del mundo en que vivo, estos días se convierten en razones comerciales y consumistas, donde se mueve el dinero y la gente se hace un poco más pobre y feliz. Menuda contradicción, ¿verdad? Los gastos en la canasta familiar se triplican, porque ahí están los regalos, las ofertas, las tiendas que abren desde más temprano hasta más tarde, el vino, la cerveza, el whisky, el champan, el cava, el ganso, el puerco, los turrones, las lucecitas de colores intermitentes en una sinfonía europea rediseñada en China, y la familia.

En el mundo en que viven los cubanos de mi Isla, donde un mar voluntarioso y castrista se encarga de recordarles “esta es tu casa”, la navidad también llega con sus matices rechinantes. Hasta no hace mucho no se podían celebrar estas fiestas religiosas, pero gracias a Juan Pablo Segundo, el Comandante en Jefe concedió a los cubanos ese derecho. Desde ese día, los cubanos que la celebraban en secreto no tuvieron que ocultarse y los que no la celebraban porque no era acorde a sus principios del socialismo dialéctico, siempre materialista, corrieron a las iglesias para ver las pobres y talentosas representaciones del nacimiento del niño Jesús. Maravillosamente, el país proclamado cien porciento laico, con las banderas del comunismo a la espalda, ya no lo era tanto. Las navidades nunca fueron un problema político para el cubano, tan solo el tabú pseudo-ideológico de nuestros líderes revolucionarios.

Yo nací a mediados de los sesenta. En mi casa, cuando Diciembre entraba en la escena del tiempo, se habría el closet de la abuela. De allí salían los tesoros en forma de guirnaldas, bolitas brillantes y metalizadas híper-frágiles y no tan resistentes como las de hoy, y mis preferidas, las bombillitas de colores. Luego, algún amigo de la familia se aparecería con un pedazo de pino y mis tías lo convertían en un árbol gigante y miniaturizado. La nieve era puro algodón, recuperable siempre para otros destinos entre las entrepiernas de la alta población femenina de mi casa. Si, celebramos las navidades en secreto y debo confesarles que no me interesaba para nada saber quien era aquel muñequito de yeso que amanecía cada 25 de Diciembre. Aparecía casualmente el mismo día en que moriría mi otra abuela, Maña, años después.

Las bolitas de navidad desaparecieron de mi casa a finales de los setenta, cuando mi hermana pequeña, atraída por su rareza, decidió degustar uno de aquellos frutos fantásticos. Después de una sesión entera de Rayos X en el Hospital Naval de la Habana del Este,  y  dos días hurgando entre la mierda de una bebe muy voraz, aparecieron los restos. Mi madre, tan radical a la hora de solucionar los problemas, puso una docena de cajas llenas con estos objetos de decoración a la orilla de un tanque de basura y desaparecieron en cuanto se dio la vuelta. Desde ese momento el arbolito se decoraría con pequeñas creaciones de papel y otros materiales menos peligrosos.

A pesar de crecer en una familia muy religiosa, hoy por hoy soy ateo, pero para mi las navidades son algo más que una celebración mística. Es el momento de estar con los que están y recordar a los que ya no pueden hacerlo. Estar triste o feliz en esos días, es esa opción en la que nadie se atrevería inmiscuirse. Deja de ser relevante si el pino o sus piñas coníferas son un símbolo pagano, o si Jesús de Nazaret no nació en realidad un 24 de Diciembre del 0000. Lo que importa es ese momento en que la familia tiene una escusa para reunirse, poner las diferencias a un lado y estar juntos siempre que se pueda.

Feliz Navidad a todos mis amigos de Cuba que padecen la persecución de un gobierno que no entiende de colores. Felicidades a personas como Antonio Rodiles y su esposa Ailer, Yoanis Sánchez, Rosa María Paya y el exquisito Orlando Luis Pardo. Las ideologías no deberían ser importantes cuando medie el amor. 

Felicidades también a los que no son perseguidos, o prefieren creer que no lo son. A mi padre y a esas personas adorables que lo rodean, a la familia de mi esposa, a mis amigos de otros tiempos que ni siquiera saben que aun existo.

Mi corazón navideño para mis hijos, +Lil+Josey Carlos y para mi esposa  +Xiomara que siempre esta de mi lado. Mis mejores deseos para mi familia de España, de Estados Unidos, de Alemania, de Venezuela y de Cuba. Disgregados, pero unidos.



Todo mi amor a mis compatriotas, cubanos y españoles, desde New York.


9 comentarios:

  1. Deberias creer en algo. Eres tan arrogante, que no te importa negar a Dios.

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    1. La arrogancia no está en nuestras creencias, sino en creer que las nuestras son mejores. Feliz Navidad Robert.

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    2. Creo en muchas cosas, incluso divinas desde mi perspectiva, pero creer es una opcion y saber un privilegio.

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  2. Que gracioso eso que el algodon nunca se desperdiciaba. Que tiempos caballero. Mi hija no se imagina la diferencia que es ir a CVS y comprarse sus cositas al algodon que casi nunca habia y que muchas veces habia que usar unos trapitos que lavabamos en la bañadera. Feliz Navidad y que viva el mundo del consumo, pero con mesura.

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  3. Siempre con ese gusto tan fino. Me gusta esa bolita roja y solitaria en medio de tanto azul. Tan propio de ti, buscando todo lo que es perfecto. Feliz Navidad aunque no podamos ser amigos.

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    1. La amistad no es un derecho, pero felicidades a ti tambien. Es un gusto ser leido desde las entrañas.

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  4. Las navidades son eso que dices amigo, una justificacion para reunirse. Vamos a ver que pasa con Cuba en el futuro, si todas las familias divididas por diferencias politicas pueden ponerlas a un lado y compartir la felicidad de estar juntos. Feliz Navidad y esperemos que nieve en New York o que llueva cafe en el campo.

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  5. Feliz Navidad a todos los cubanos

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  6. Feliz Navidad hermano. Que la pases bien con tu familia. Que en algun momento de este año que se acerca esas dos personas que te faltan a tu lado y que a todos nos constan lo que signifian para ti esten a tu lado. Un abrazo y todo mi aprecio para ti.

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