miércoles, 21 de agosto de 2013

Clavos en la Cerca


Al niño le encantaba hacer cosas malas. Decirlo de otro modo costaría afirmar, que el niño también era malo, pero no queremos oírlo de esta manera.

Un día se puso a pensar cuan rechazado era por todos en aquel pueblo y fue a pedirle consejos a su abuelo.

- ¿Abuelo que debo hacer? En este pueblo todos me rechazan.
- Te rechazan porque lo que haces no es bueno para ellos.

El niño se puso muy pensativo durante un tiempo. El abuelo guardó también silencio y continuó sacándole lascas  a un pedazo de madera blanca.

- ¿Por que son malas, si yo las encuentro divertidas?

La forma humana iba revelándose en la madera que más tarde llegaría a formar parte de su pequeña tienda de artesanías. Dejó a un lado la cuchilla y la diminuta figura sin terminar. A continuación, miró a su nieto sobre la montura de los espejuelos. Después le dijo:

- No todo lo que es bueno para ti lo es para el resto. Para ser aceptado primero debes empezar a hacer cosas que son buenas para los demás, aunque no lo sean para ti.
- ¿Que debo hacer?- preguntó
- Antes de empezar a hacer nada, primero debes recordar a cada una de las personas a la que le hayas causado dolor o malestar. Por cada una de ellas, clavarás sobre la cerca que rodea nuestra casa, un clavo.

Así paso más de un mes mientras iba recordando e insertando clavos en la cerca. Cuando terminó fue donde su abuelo.

- Abuelo, he recordado a todas la personas que me dijiste y hay un clavo por cada una de ellas. Mira la cerca.

El abuelo, lo miró nuevamente sobre los espejuelos.

- Ahora, debes comenzar a hacer buenas acciones a esas personas y pedirle disculpas. Una vez que te hayan perdonado, retiraras su clavo de la madera.

Esta vez la tarea duró mucho más tiempo. El niño pasó más de un año haciendo buenas acciones y disculpándose. El esfuerzo tuvo su mayor premio cuando el último de los clavos ya no estaba sobre la madera. Por eso corrió a darle la noticia a su abuelo.

- Abuelo ya terminé. Ya no hay clavos en la cerca. Seguramente ahora si seré aceptado.

El abuelo lo tomó del brazo y lo llevó hasta la cerca. Una inmensidad de orificios habían quedado como marcas irreparables sobre la madera. Entonces le miró fijamente a los ojos y le dijo:

 – Podrás curar cada herida que abras en el corazón de la gente, si así lo deseas, pero será parcialmente. Esa cerca no volverá a ser como antes. 

Le tocó la frente y concluyó:

- Lo importante no es pedir perdón, lo importante es no tener que pedirlo.

Adaptación al español de Robert Pedreiturria.

Una de las versiones del cuento popular alemán, "Nageln in den Zaum".

2 comentarios:

  1. Ese es el cuento perfecto para mi hermana. Hace cosas que sabe lo que me molestan y despues viene con sus disculpas. Ella cree que con eso se resulee todo.

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  2. Es verdad. Muchos van y hacen daño, pero el domingo los ves en misa tomando la ostia, porque el sabado se confesaron. Creen que el perdon lo resuelve todo.

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