Acaba de firmarse un acuerdo de
libre comercio entre China y Suiza. La idea de este acuerdo comercial ya
llevaba muchos años en la agenda de ambos países. Tanto los chinos como los
suizos, creían que se llevaría a cabo en el 2010, pero por razones no aclaradas
se retrasó hasta el día de hoy. En la firma del acuerdo participaron el Ministro
de Comercio Chino, Gao Hucheng, y el Consejero Federal Suizo, Johann
Schneider-Ammann.
Antecedentes
Da la coincidencia de que el
acuerdo se firma en momentos en que la Unión Europea está planteándose el
aumento de los aranceles a los productos provenientes de China y los Estados
Unidos está pidiendo al gobierno de Beijing que libere el precio del Yuan.
China respondió a estas exigencias, diciendo que el aumento de los aranceles a
productos chinos en Europa haría que Beijing tomara medidas radicales. Una de
esas medidas sería aumentarle los aranceles a productos europeos como el acero
y producciones de alta tecnología. Sobre la petición de Estados Unidos, que iba
destinada a mejorar la situación de los obreros chinos dándole mayor poder
adquisitivo al Yuan, China respondió que había legislado una ley en donde se le
aumentaría el 40 porciento del salario a los obreros chinos. Esto último es
poco creíble, porque los sindicatos chinos pertenecen al Estado y nunca salen a relucir las irregularidades
La situación
El aumento de los aranceles a
productos europeos en China no repercutiría en la economía Europea de forma
significativa. Los mayores consumidores de productos europeos son los propios
europeos. La idea de frenar la entrada masiva de productos chinos en Europa va
encaminada a proteger la industria europea que ya va dando síntomas de
fragilidad, ante la realidad de que muchas de sus industrias se han marchado de
la región. Uno de los ejemplos es la productora automotriz Opel, que ha cerrado
una de sus líneas en Alemania y estudia la posibilidad de instalarse en
China. Ese es el panorama general europeo, empresas que cierran y se marchan,
aumento del desempleo y mayores gastos para los gobiernos. China, por el
contrario, apenas asume gastos en ese
sentido y los empresarios gozan de una total impunidad. China crece
industrialmente y Europa decrece.
Sin embargo la situación de
Europa no es tan caótica como la de los Estados Unidos. Lo que está por suceder
en el Viejo Continente ya lleva años sucediendo en el Norte del Continente
Americano. La canasta de alimentos de los estadounidenses contiene un 87
porciento de productos foráneos, fundamentalmente de América Latina. La industria electrónica, la
automotriz y la mayoría de los enseres domésticos e industriales provienen de
Asia. El ciudadano norteamericano prefiere un Nissan a un Cadillac por la
diferencia de precios, a pesar de que Cadillac produce con mucha más calidad. La
casa de un ciudadano medio norteamericano posee un 91 porciento de productos
chinos, un 6 porciento de otros productos asiáticos, un 1 porciento de otras
naciones del planeta y solo el otro 2 porciento es de producción nacional.
En ese dos porciento se incluye la pintura de las paredes y la madera de las
puertas y las ventanas. ¿Qué produce Estados Unidos comparado con China?
Prácticamente nada. De manera que la situación económica de Estados Unidos no es más que una gran deuda a China y una desindustrialización acelerada.
Respecto a Europa, habría que ver
cual será el próximo paso de la Unión Europea en el asunto. Es obvio que China
busca a toda costa una brecha en el mercado europeo. A su vez, la amenaza china
de bloquear productos europeos, no compensa en diferencias las ventajas que representaría
para Europa proteger a su industria.
Los ciudadanos europeos deberían
estar esperando ahora que la Comunidad Europea revise sus acuerdos comerciales
con Suiza, porque ahora ese país es el coladero perfecto para la llamada
“chatarra china”; productos baratos y de corta durabilidad. Si el gobierno
europeo se hace de la vista gorda con el asunto, la industria europea se irá al garete y muy pronto Europa será una China más. Ver también: Corrección a la Campapaña Pro-Consumo Nacional
Sabéis lo que es ser devorado por ratas? No lo sabéis porque estáis vivos.
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Érase una vez un lugar donde las ratas gobernaban. Lo hacían de manera ejemplar y cada una de ellas tenía una función en aquella sociedad, que sobrevivía debajo del mundo. Arriba, en las aceras diurnas, el mundo seguía adelante y por sobre todas las cosas prosperaba, pero esta historia no tiene que ver con allá arriba, sino con allá abajo.
Les contaba que cada rata tenía una responsabilidad dentro de la
colonia. Algunas estaban encargadas de colectar en los contenedores de basura, todo cuanto pudiera servir para comer, porque a la sociedad de allá arriba siempre
le sobraban algunas cosas. Estos últimos, eran demasiado consumistas y les costaba entender, que otros sobrevivían con lo que ellos desechaban.
Otro grupo estaba encargado de seleccionar los alimentos y de
eliminar las peores partes, para que el resto de sus compañeras tuvieran menos
riesgo de contraer enfermedades. Se les llamaba las limpiadoras. La vida de estas
ratas era menos larga, porque la mayoría moría a los cinco años. Siento que es fundamental explicitarles que una rata suele vivir un máximo aproximado de entre seis
y siete años, así que tampoco morían tan jóvenes, solo que no eran longevas
como el resto de sus hermanas.
También estaban las ratas celadoras, que mantenían el orden en
aquel submundo, en donde cualquier miembro podría intentar comer un poco más de
lo que le estaba destinado. El racionamiento de los alimentos era muy
importante. Se decía que la salud de la Ciudadela Gris, así se le llamaba a la
colonia, se debía a este racionamiento, pues las ratas se mantenían activas y
nutricionalmente balanceadas. No existía la obesidad, como venía sucediendo en
el mundo de las aceras diurnas.
El tercer grupo, las centinelas, también jugaban un papel muy
importante. Se dedicaban a controlar quienes entraban y salían de la ciudadela.
Las ratas colectoras podían salir y entrar sin contratiempos, pero no todas
estaban autorizadas a hacerlo. Algunas veces, las colectoras no regresaban.
Quedaban fascinadas con el mundo de las aceras diurnas y decidían no volver. Contradictoriamente, al poco tiempo retornaban como visitantes, porque sentían
nostalgia de sus familias. Por lo general, les llevaban a los suyos un buen pedazo de fruta tierna, pero después
se iban de vuelta a su mundo elegido.
Gobernaba un pequeño grupo, las ratas reales, que eran más gordas
y no estaban obligadas a seguir las normas. Las mejores partes de las
colectas eran para ellas y los suyos. Estas favorecidas, tenían a sus
descendientes viviendo en el mundo de arriba, pero asumían la misión
importantísima de dictar las leyes y las reglas con que la colonia se
organizaba y sobrevivía. Todos se reverenciaban ante ellas y fingían adorarlas.
En ese orden general, funcionaba la Ciudadela Gris, pero también
habían muchas ratas que tenían otras funciones. Las ratas artísticas, que roían
las paredes buscando expresar su concepto de la estética, para el beneplácito de
quienes apreciaban su trabajo. Estas trabajaban en coordinación con las Goebbelrats,
que se encargaban de la propaganda.
La propaganda también era muy importante. Sin ella la Ciudadela Gris se
hubiera desmoronado por la aplastante tentación que representaba el mundo de
arriba. Algunas ratas inconformes, estaban aburridas de la propaganda, pero
tampoco había más que mirar. Los largos corredores estaban llenos de imágenes en
donde podía apreciarse una rata de las aceras diurnas, aplastada por una rueda. Pero
el dibujo que más les impactaba, no era precisamente ese, si no otro. Me refería a uno donde podía observase, como una lechuza devoraba a una rata de las colonias de los bosques. La unidad de
la colonia era importante y para ello era imprescindible mantenerla asustada.
El lema que se decía en secreto entre los gobernantes era: «El miedo une». Y
funcionaba.
Las ratas tenían miedo al exterior, al mundo que no conocían.
Deseaban todo lo que había en él, pero a su vez no querían una sociedad tan
cruel como la de arriba. Ese miedo a lo desconocido era apabullante y justificaba muchas cosas. Un buen ejemplo era el clásico apelotonamiento cuando llovía. La realidad es que toda el
agua que se depositaba en los niveles superiores, descendía por la fuerza de
gravedad y se acumulaba en el mundo sumergido. Los lugares más elevados lo
ocupaban las ratas reales, y los pocos lugares que quedaban libres de agua, se les confería al resto de la colonia. Tenían que unirse mucho para
que ninguna se quedase afuera y a merced de poder ahogarse. De ahí el apelotonamiento.
Tiempo atrás, la rata rey, la jefa de las ratas relees y de todas
las ratas de la Ciudadela Gris, pronunció un discurso que hizo meditar a su pueblo.
Un fragmento de ese discurso lo leerán a continuación.
El enemigo de arriba nos
desprecia, porque nuestro pueblo es capaz de permanecer unido ante sus ataques.
Ese enemigo cruel, nos agrede con sus armas de destrucción masiva para que nos
ahoguemos. Toda esa masa de agua que destruye nuestros hogares y arrasa
nuestras provisiones, es un engendro del enemigo. Por eso es que estamos aquí.
Firmes y decididos a salir adelante. Ellos no podrán perdonarnos jamás, que
hallamos construido una Colonia Gris en sus propias narices.
Aquel discurso memorable, fue en realidad el que le dio el nombre a
la colonia, pero ese nombre era todo un karma. Ninguna de las otras Colonias
Grises dispersadas por el mundo, habían tenido éxito, y esta no sería una
excepción.
Siendo ratas y si las circunstancias no dejaban otra opción,
practicaban el canibalismo. En tiempos de hambruna, los que se sucedían con
frecuencia, las ratas que no resistían terminaban devoradas por las que tenían una mayor
oportunidad de sobrevivir. No solo eran devoradas, sino que todos sus bienes se inventariaban e iban a parar a las patas de las ratas reales. Curiosamente, cuando una insigne miembro de la realeza muere, la jefa del las ratas artísticas, toda su colección de bolas brillantes fue incautada y repartida entre las ratas más
influyentes. No conformes con la repartición, se determinó que la descendencia
de la difunta debería ser sacrificada y distribuida como alimento
suplementario. Era obvio que las reales no deseaban reclamaciones posteriores.
La rata rey, sabía que mientras viviera, su descendencia estaría
intacta y que nadie se atrevería a cuestionar la procedencia de sus pertenencias,
pero su astucia no tenía límites. Toda su descendencia tenía una vida paralela
con el mundo de arriba. Los bienes reales, habían salido de la colonia con antelación, y con tan buen ejemplo, el resto de las ratas reales hicieron lo mismo.
La Colonia Gris, era una sociedad en donde el individualismo era
penalizado. Toda la energía creativa, debería canalizarse hacia el estimulo de la
unidad de la colonia y no a fragmentarla. Las diferencias sociales, solo estaban
permitidas para aquellas ratas que alcanzaran el nivel de la realeza. Así que
las más talentosas y que a su vez no tenían la posibilidad de ascender de nivel
para obtener aquellos derechos superiores, huían hacia el mundo de arriba. El
problema estaba en que las plazas de la realeza, como en todos los reinos,
tenían un número de vacantes muy limitado.
Una de las cosas que sabía la realeza, es que todos anhelaban la
posición que disfrutaban y que a pesar del buen trabajo desempeñado por las
Goebbelrats, el deseo de triunfar como individuos nunca pudo ser apagado.
Sentían miedo de dos cosas, de que las ratas súbditas quisieran dejarlos solos
o de que en algún momento decidieran comérselos. Por esa razón, tomaron medidas
radicales, que ayudarían a controlar a cada miembro de la comunidad. Así nacieron las Juntas de Vigilancia Comunitaria.
La nueva organización serviría para velar y denunciar cualquier
actitud individualista o que por cualquier medio hiciera apología de la
sociedad de arriba. Si el miedo mantenía cohesionaba a la colonia, entonces el
recelo a cada miembro de la misma, la uniría también. El único problema estaba, en que la nueva forma de adhesión, exacerbaba más lo peor del carácter de las
ratas. Traición y egoísmo, camuflados de fidelidad y desprendimiento. En esencia
las ratas reales sabían que una nueva forma de individualismo malévolo, se
estaba cultivando y que eso tampoco podría ser bueno.
Mientras tanto, la realeza seguía acaparando bienes, que se
marchaban hacia arriba y a su vez criticaban el egoísmo que imperaba en las
aceras diurnas. La política funcionaba, pero se hacían débiles y decadentes.
El final de esta historia nunca se supo. Se cree que hubo una
rebelión en donde se enfrentaron los unos con los otros y se comieron
mutuamente. Algunos descendientes de la realeza viven hoy placenteramente en la
sociedad de arriba, pero se niegan a contarnos lo que sucedió. Los
sobrevivientes de la Colonia Gris, también se marcharon hacia arriba, pero
avergonzados de si mismos, se escondieron y nunca contaron a sus descendientes lo que
habían hecho. Debo aclarar, que estas últimas conclusiones son puras conjeturas.
Lo que nos preocupa, es que están apareciendo muchas nuevas Colonias
Grises. Estas tratan de redimir el mito de aquella otra colonia que fracasó,
pero artos de vivir arriba, han elegido vivir abajo.
Es solo una película, pero está basada en hechos reales. Estos sucedieron
en 1968, Palo Alto, California. En muy poco tiempo chicos y inconformes e
insatisfechos con la sociedad y su vida, ayudados por ese ego juvenil de la
híper-autovaloración y la tendencia a la pertenencia a un grupo, se vieron
envueltos en un experimento que hizo
meditar a la opinión pública de la época. En aquellos momentos, muchos se
quedaron perplejos de lo fácil que podemos ser manipulados y llevados a los
extremos. La historia está adaptada a la sociedad alemana actual (2008), que es
uno de los entornos sociales que, según los críticos, sería menos vulnerable a
este tipo de manipulación. Este criterio viene acorde a la historia, cuasi
reciente, del holocausto nazi, que llevó al pueblo alemán a la vergüenza y a la
ruina durante los primeros diez años de la postguerra. Las secuelas del
engendro nazi, todavía es capaz de marcar a las recientes generaciones de
alemanes, pero ¿que pasará cuando el tiempo los aleje lo suficiente para
olvidar lo sucedido? ¿Serán capaces de repetir el pasado? La adhesión al grupo
que lleva la fuerza, que es capaz de organizase y distinguirse del resto y que
promete algo a cambio de ceder el individualismo, es cautivadora. Esta
transición ocurre por causa de la fragilidad de los individuos ante el miedo, interpretaciones
erradas de las causas de los problemas y sus soluciones radicales y
excluyentes. Básicamente ocurre por convencimiento racional combinado con frustraciones
personales. Así podemos canalizar nuestros problemas por la primera vía que
aparezca y que nos supongamos sólida, segura. “La Ola” es una película alemana.
El título original es Die Welle y en materia de sociología es un material
imprescindible. Recomiendo este Film del talentoso director Denis Gansel y su
discusión en grupos de amigos, o estudiantes en su caso. Sobre este tema, el de
las autocracias, ya han trabajado anteriormente otros directores, pero quizás
la estrella es la novela “1984”, más conocida como “Big Brother”, del genial
escritor norteamericano, George Orwell. Esta novela ha sido llevada la cine y la
televisión en múltiples oportunidades. Disfruten de “La Ola” y no dejen que los
arrastre.
Puede ser vista en un mejor formato, en YouTube, haciendo clic aquí.
Verán abajo la imagen de un diseño muy atractivo donde se fusionan dos banderas, la de Venezuela y la de Cuba. Fue extraído de una página oficial
del gobierno de Isla, Televisión Camagüey.
Probablemente puedan encontrarlo en otros lugares, pero allí es donde yo lo vi.
Muy buen diseño, no está de más aceptarlo. Mi suspicacia me ha
llevado a interpretar un detalle, y no es necesario que tengan que compartir mi
opinión, pero yo quería dejarlo en mi Blog como una curiosidad histórica.
Noten como la dinámica lleva a inducir que las otras estrellas de
la bandera venezolana van a parar directamente a la cubana. Entran sin más.
Detalle reforzado porque la propia estrella de la bandera cubana en más grande,
¿más influyente? Yo lo veo como si la “soberanía cubana” acaparara a las otras
soberanías. Durante años hemos oído que la “estrella solitaria” representa la
soberanía de nuestro pueblo. Pero en ese diseño ya no pulula tan solitaria, aunque
si preponderante y adsorbente.